Hay una serie de alimentos muy saludables que tienen un color morado, violeta o rojo azulado y que no puede faltar en nuestra alimentación, por lo menos un par de veces a la semana. Entre estos alimentos saludables están la col lombarda, los arándanos, las uvas negras, las ciruelas negras y el maracuyá o fruta de la pasión, entre otros. Su color morado, violeta o rojo azulado se debe a la presencia de unos pigmentos denominados antocianinas, proantocianidinas y antocianidinas, que se les conoce como los superantioxidantes, ya que son agentes muy eficaces en neutralizar los temibles radicales libres, estos agentes que se producen de manera continua en el organismo, y que si no se les mantiene a raya pueden hacernos mucho daño.
La lombarda es una col con un característico color morado, púrpura o rojo violáceo. La lombarda es uno de los alimentos que menos calorías aporta a nuestro organismo (20-25 Kcal. por 100 gramos) y un elevado contenido en agua (91% ). También resulta una verdura rica en fibra (celulosa). Destaca su contenido en vitamina C y beta-carotenos. También nos aporta vitaminas del complejo B, vitamina E y vitamina K. Entre los minerales destaca el selenio. Esta hortaliza es rica en sustancias fitoquímicas como los isotiocianatos o los glucosinolatos a los que se les atribuyen propiedades anticancerígenas. Además posee flavonoides como la quercetina y las antocianinas, sustancias con una importante acción antioxidante y responsables de su color tan característico. El término antocianina fue propuesto en 1835 por el farmacéutico alemán Ludwig Clamor Marquart para describir el pigmento azul de esta col. Es difícil encontrar un alimento que acumule tal cantidad de agentes antioxidantes (beta carotenos, vitaminas C y E, selenio, antocianinas, quercetina) aportando tan pocas calorías. Por eso debemos acostumbrarnos a incluir a la lombarda en nuestra alimentación, al menos una vez a la semana.
El arándano es una baya de color oscuro, azulada o rojiza. Los antocianos y carotenoides son abundantes en la composición de esta, y otras frutas del bosque. Desde el punto de vista bioquímico se caracterizan por poseer una elevada actividad antioxidante y neutralizan la acción de los radicales libres. Estas propiedades pueden dar lugar a efectos fisiológicos muy diversos; efectos antiinflamatorios y acción antibacteriana de los antocianos, entre otros. Estas frutas contienen, además de los antocianos y carotenoides, otros antioxidantes como la vitamina C. Ya sabemos que esta vitamina tiene la capacidad de favorecer la absorción del hierro que aportan los alimentos, por lo que su consumo es recomendable en los casos de anemia, en embarazo, lactancia, situaciones de estrés y defensas disminuidas, práctica deportiva intensa y enfermedades inflamatorias crónicas. La fibra es también un componente muy abundante en estas frutas, por lo que su consumo habitual durante los meses en los que abundan puede resultar un remedio para tratar el estreñimiento y la atonía intestinal. El jugo de arándanos ejerce una acción antiséptica y antibiótica sobre los gérmenes causantes de las infecciones urinarias. Además, los arándanos contienen ácido quínico, sustancia que acidifica la orina, de modo que evita que se formen algunos tipos de cálculos renales.