Severiano Ballesteros fue el héroe de la Ryder Cup durante más de dos décadas, y uno de los capitanes más carismáticos que ha tenido la competición que se disputa cada dos años. La Ryder Cup es una competición golfística bienal celebrada originariamente entre Estados Unidos y el Reino Unido. Más adelante, entre Estados Unidos y el Reino Unido e Irlanda y, en la actualidad, entre Estados Unidos y Europa. Su nombre proviene del trofeo donado por Samuel Ryder, un comerciante de cereales que decidió apadrinar la competición en 1927.
Desde el principio, se alternó la organización del evento entre el Circuito europeo y el americano, una vez en territorio europeo y el siguiente en tierra estadounidense. Sin embargo, la Ryder sólo ha salido en dos ocasiones de Gran Bretaña, en la edición de 1997, disputada en el campo español de Valderrama, y en 2006, en el complejo irlandés de K Club. Evidentemente, el equipo local procura escoger y preparar a conciencia la sede para beneficiar a sus jugadores.
El equipo que gana la Copa Ryder se lleva el honor, la gloria... y la copa, pero no dinero. Ahí radica uno de los grandes misterios de esta competición. Uno de los cinco eventos deportivos con más audiencia del mundo, que genera más de 50 millones de euros por equipo en derechos de televisión, pero que no da premios en metálico.
El período entre 1959 y 1983 fue especialmente brillante para los americanos, que retuvieron la copa hasta en 13 ediciones consecutivas. Quizá por eso, el comité organizador estimó incluir a jugadores irlandeses a partir de 1973 y, al fin, a jugadores continentales desde 1979. Seve Ballesteros y Antonio Garrido fueron los escogidos, aunque no fue hasta 1985 cuando empezaron a dar frutos.
El genio de Pedreña fue también el primer capitán europeo no nacido en el Reino Unido, cambiando para siempre el concepto de táctica en el torneo. Ballesteros ocupó el puesto de capitán del equipo en la primera Ryder que se disputó fuera de las Islas Británicas, en Valderrama (Cádiz), y la victoria fue para el español por 14,5 a 13,5. Fueron tiempos gloriosos los de la década de los 80, cuando la 'Quinta de Seve', hizo historia en la Ryder.
Seve fue uno de los pilares de la Ryder Cup para el equipo en la mayor parte de la década de los ochenta y los noventa: anotó 20 puntos de 37 partidos contra los Estados Unidos, y su asociación con el español José María Olazábal fue la más exitosa en la historia de la competición, con 11 victorias y dos derrotas en 15 partidos. Si bien Ballesteros fue miembro del conjunto de Europa que ganó la Ryder Cup en 1985, y la conservaron en 1987 y 1989, y la recuperaron en 1995, el cenit de su carrera en la competición llegó en 1997, cuando capitaneando la formación europea ganó en Valderrama Golf Club en Sotogrande, España. Esta fue la primera Ryder Cup celebrada en la Europa continental. El mayor acontecimiento deportivo después de los Juegos Olímpicos se había celebrado en tierras estadounidenses y británicas hasta que Seve Ballesteros se empeñó, y consiguió, en traerla a España en 1997.
Finalmente, Seve tomó parte en ocho Ryder Cup: 1979, 1983, 1985, 1987, 1989, 1991, 1993 y 1995, siendo capitán del equipo europeo vencedor en la Ryder Cup de 1997.
Cuatro españoles sacaron a Europa del pozo. Por fin, en 1985, Europa salió del bache y alzó el trofeo en el campo inglés de The Belfry. El equipo europeo contaba con cuatro jugadores españoles: Severiano Ballesteros, José María Cañizares, Manuel Piñero y José Rivero. Europa se impuso por 16,5-11,5 a Estados Unidos, lo que dio paso a una racha de triunfos favorable al equipo europeo. De esta forma, en 1987 el trofeo cayó de nuevo del lado europeo. Entonces a Ballesteros se le unieron sus compatriotas José María Olazábal y Pepín Rivero, que fueron pieza clave para la victoria.
Dos años después, en 1989, Europa retuvo el trofeo tras cosechar un empate en el campo de The Belfry (14-14). Este triunfo supuso la tercera derrota consecutiva para el conjunto estadounidense.
La edición de 1991 pasará a la historia para el golf español, ya que la pareja formada por Ballesteros y Olazábal se confirmó como la mejor del mundo tras una memorable actuación. No obstante, el triunfo fue para Estados Unidos (14,5-13,5), por lo que conquistó su decimoquinta victoria. En 1993, Belfry acogió la Ryder en detrimento del club de Campo Villa de Madrid. Los estadounidenses dieron al traste con las aspiraciones del capitán europeo, el británico Bernard Gallacher, después de anotarse el triunfo tras un emocionante final.
Europa volvió a demostrar su potencial en Valderrama 97. En el equipo estadounidense ya brillaba con luz propia Tiger Woods, predestinado a ser uno de los mejores golfistas del mundo. Tiger, sin embargo, se apagó progresivamente y el equipo capitaneado por Ballesteros derrotó al de su colega norteamericano Tom Kite. La Copa Ryder no cambió en 1997 de dueño. Europa, incluso fuera de las Islas Británicas, se mostró intratable, de la mano de su gran capitán Severiano Ballesteros.
Como jugador Ballesteros en los ocho años que disputó la Ryder Cup jugó 37 partidos con un porcentaje del 61% de victorias. Su alianza con José María Olazábal se convirtió en histórica. En 15 partidos, el dúo perdió únicamente en dos ocasiones cosechando 11 triunfos. Ballesteros, consiguió el putt ganador en 1987 en el que se convertiría en primer éxito de Europa en suelo americano. En aquel partido, ganó cuatro de sus cinco acciones terminando el fin de semana con dos y una victorias sobre Curtis Strange. Sin embargo, solo consiguió ganar uno de los cinco partidos en su debut en 1979 cuando Larry Nelson le derrotó en cuatro ocasiones. Fue excluido del equipo que jugó en Walton Heath en 1981 y 16 años después fue nombrado capitán de Europa en su victoria en Valderrama.
El campo de Valderrama, en San Roque, ha sido escenario de las mejores competiciones golfísticas a lo largo de los últimos veinte años. En sus calles han golpeado los mejores jugadores del planeta. Pero ninguna otra cita se asemeja ni de lejos a aquella que arrancó el 26 de septiembre de 1997: la XXXII edición de la Ryder Cup. El acontecimiento deportivo más importante que se haya escenificado en el Campo de Gibraltar a lo largo de la historia y uno de los más grandes que haya albergado nuestro país. El cuarto en seguimiento televisivo de cuantos se celebran, sólo por detrás de los mundiales de fútbol y atletismo y de los Juegos Olímpicos. La única edición jugada en el turno europeo fuera de las Islas Británicas. Todo ello gracias al 'Gran Capitán' Severiano Ballesteros que, una vez más, dio una lección magistral.