El paisaje cultural, la capacidad del ser humano para transformar el paisaje, la naturaleza como objeto cultural, la naturaleza idílica e indómita....La artista Bárbara Fluxá mezcla investigación, indagación, exploración, desafíos técnicos, lenguajes diversos y, sobre todo, una inquieta curiosidad y la convicción de que su proyecto responde a un proceso sin un final definitivo. 'Nada es lo que parece' es la propuesta que Fluxá presenta en Santander al detalle a través del espacio MeBas: un conjunto audiovisual, configurado por vídeo, fotografías y dibujos que conforman una cartografía creativa de su proyecto en el que confluyen «memoria, azar e identidad», en torno a un profundo trabajo de campo e investigación con el paisaje como columna vertebral.
El políptico principal que preside y sintetiza el lenguaje y el proceso del trabajo desarrollado, a modo de friso, pasará a formar parte de la colección del Museo. Fluxá, que aportó su experiencia a los desaparecidos Encuentros de Esles, es una artista que aborda proyectos sobre los vestigios y la arqueología de la vida, sobre la creación de nuevos paisajes y la modificación del entorno que nos rodea.
El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo destina el EspacioMeBAS a este proyecto de Fluxá, de «gran intención e intensidad», quien se fundamenta nuevamente en el territorio de la memoria. Lo integran dos trabajos videográficos, el citado políptico fotográfico y cuatro pequeños dibujos sobre papel de calco, fruto de los trabajos de campo, en este caso desarrollado en el Pantano del Almendro de Zamora. El pueblo sumergido bajo las aguas es el eje de la propuesta de la artista madrileña que se inauguró ayer en el espacio MeBas. La muestra es una invitación a explorar «la capacidad del ser humano de transformar el territorio y crear nuevos paisajes». Bajo el epígrafe 'Nada es lo que parece', Fluxá relata y documenta los detalles de un trabajo casi inédito (tras un muestra parcial que tuvo lugar en Asturias).
La muestra es fruto de dos años de investigación y trabajo, y el resultado es «muy coherente y compacto, según Carretero, para quien, además, tiene mucho que ver con los cántabros, al estar vinculado a cuestiones de identidad, espacio o tiempo. Fluxá recordó que durante los últimos años viene desarrollando un proyecto artístico multidisciplinar que tiene como eje central «el análisis de la construcción del territorio como 'paisaje' cultural».
Para abordar la investigación sobre las obras del embalse y la presa, que duraron unos 15 años,, la artista se ha servido de archivos, trabajo de campo, documentación, técnicas de ingeniería e instrumentos de detección acústica como las ecosondas, para medir la distancia existente entre la superficie del agua y objetos suspendidos en el agua o que reposan en el fondo. «Todo mi trabajo es muy procesual y parece no tener fin», matizó.
A juicio del critico y escritor de arte Javier Hontoria lo último de Fluxá ofrece «nuevas vías para pulsar la versatilidad de los nuevos sistemas que, asociados a su inquebrantable compromiso con la historia, ofrecen una perspectiva singular y poética de otro espacio, de otro tiempo».