Un piloto y un operario de redes eléctricas fallecieron en la mañana de ayer al estrellarse el helicóptero en el que viajaban en Peña Angulo, en Burgos. La aeronave impactó contra la cresta de la montaña en un momento en el que una densa niebla dificultaba la visibilidad. El trágico accidente se produjo apenas 20 horas después de que cuatro ciudadanos polacos fallecieran en Asturias al chocar sus avionetas, también con un tiempo adverso. La compañía Red Eléctrica Española había alquilado el helicóptero para que efectuara labores de reconocimiento de las líneas de alta tensión. Por ello, en su interior viajaba también un técnico de la empresa. El aparato, un 'Bell 407' fabricado en 2002, había despegado de la subestación eléctrica de la localidad vizcaína de Güeñes para llevar a cabo la inspección visual. Poco antes de las diez de la mañana sobrevolaba las cercanías de Peña Angulo, una zona rocosa perteneciente a la pedanía burgalesa de Encima Angulo, cuando chocó contra un saliente del monte.
El helicóptero se incendió y quedó destruido. Sus dos ocupantes fallecieron. Las víctimas fueron identificadas como Salvador Sánchez Túnez -piloto de la empresa Inaer Helicópteros S.A., de 49 años y natural de Murcia-, y R.C.M. -operador de Red Eléctrica Española de 39 años y natural de León, aunque domiciliado en el Valle de Mena-. El comandante de la aeronave acumulaba 1.500 horas de vuelo en este tipo de servicios. Los primeros indicios recogidos apuntan a que la intensa niebla que cubría la zona a esa hora pudo dificultar la visibilidad. Una comisión de aviación civil, que se trasladó ayer hasta Peña Angulo, ha abierto una investigación y establecerá las causas del accidente aéreo.
Complejo operativo
Las llamas se podían ver desde varios kilómetros de distancia. Los restos del aparato quedaron desperdigados en una zona de muy difícil acceso. La sala de operaciones del 112 activó de inmediato al Centro de Emergencias de Protección Civil. Así, se ordenó la salida del helicóptero de salvamento de Castilla y León, junto a dotaciones de Bomberos, Guardia Civil y sanitarios. Después de un complejo operativo se logró acceder a la zona donde se encontraban los cadáveres, que fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Burgos.
Con la muerte de estas dos personas asciende a diez el número de víctimas mortales en lo que va de año en accidentes de helicóptero. El suceso en el que se registraron más fallecidos ocurrió el 19 de marzo, cuando seis miembros de una brigada antiincendios de Aragón murieron en Teruel al estrellarse el aparato en el que viajaban para apagar un fuego. El Colegio de Pilotos reclamó ayer al Gobierno central que adopte medidas «para mejorar la seguridad en el sector de trabajos aéreos». Estos profesionales recordaron que la siniestralidad en este colectivo en España es superior a la del resto de Europa.