Quien pueda, chancla, toalla, sombrilla y crema. Quien no, zonas de umbría, abanico y ropa muy ligera. Pero, sobre todo, mucho agua y poco sol. Se nos viene encima una ola de calor que amenaza con empujar el mercurio de los termómetros hasta los 30 grados a pie de playa e incluso los 35 en el interior. Y en Cantabria no se está muy habituado a tales registros, con el agravante de que esta situación va a mantenerse hasta el lunes. Que sea leve el sofoco.
La calorina va a ser importante. Si ayer la jornada resultó agradable, aunque ya con tintes de calor -las máximas en Cantabria fueron de 25 grados en Polientes, 23 en Tama y 22 en Parayas-, hoy se va a producir lo que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) define como «ascenso notable» de las temperaturas máximas. En la práctica se traduce en que los termómetros señalarán entre ocho y diez grados más que ayer. Así, por ejemplo, para Valderredible se anuncia hoy una máxima de 32 grados; de 30 en Tama, Reinosa y Laredo, y de 29 grados en Santander y Castro Urdiales.
En estas localidades costeras seguramente resulte más soportable y llevadero el calor. Van a contar con un aliado, el Nordeste, viento que por estas latitudes y fechas alivia el bochorno veraniego y hasta refresca a la sombra.
El domingo, aún más
Pero con ser destacado el calor que vamos a soportar hoy, aún queda lo peor. Esa masa de aire cálida de origen africano llega con ganas de quedarse un par de días sobre Cantabria, lo que provocará que las máxima sigan su escalada hacia cifras por encima de los 30 grados.
Así, aunque de forma más moderada, el aumento de las temperaturas máximas va a mantenerse de hoy para mañana hasta el punto de que Aemet sitúa las comarcas meridionales en la Cantabria del Ebro y a Liébana bajo el aviso de alerta amarilla. Y lo hace porque en tales zonas el riesgo apunta a que las temperaturas lleguen a los 35 y 36 grados, respectivamente. En el resto de la región, las máximas repetirán valores en torno a los treinta grados.
Tengan presente, pues, que el domingo Cantabria va a estar dentro de un caldero, solo que con el fuego sobre la cabeza. Echen un vistazo: En Polientes, con 36 grados. En Castro Urdiales y Villacarriedo, 34. En Potes, Torrelavega y Los Tojos, 33. En Reinosa, 32. O, entre otros, 31 en Santander. Que son valores muy altos para tratarse de Cantabria. Y más si, como es la previsión, se repiten el lunes. Solo la entrada ya por la tarde del viento de componente Noroeste propiciará un apreciable descenso de los termómetros. Pero para eso aún quedan tres días.