Es el arte de la política. Orillar las rencillas y volver al camino del diálogo. El presidente Ignacio Diego y el rector de la Universidad de Cantabria, Federico Gutiérrez-Solana, han dejado a un lado sus diferencias iniciales y ahora «van de la mano» en el Plan Eólico, aquel que les enfrentó hace semanas.
Ayer coincidieron en la inauguración de la VII reunión Nacional de Optoelectrónica y en la toma de posesión de los nuevos consejeros, y el día anterior compartieron también dos actos. Tanta cercanía ha hecho su efecto. Diego asegura ahora que «Gobierno y UC van a ir juntos de la mano» en la modificación de algunos puntos del Plan Eólico, intentando siempre «aplicar el espíritu olímpico: más alto, más fuerte, más lejos. Estaremos siempre con la vocación de mejorar en todo y hacerlo además en coordinación y en relación permanente».
Esta es una idea en la que incidieron tanto Diego como el rector durante la inauguración del congreso, organizado por la UC, quienes han reiterado su vocación de seguir colaborando juntos. Precisamente Diego eligió un evento de la Universidad de Cantabria para estrenarse como presidente en un acto público.
El jefe del Ejecutivo destacó la importancia de la innovación, uno de los ámbitos en el que el Gobierno regional quiere estar «muy en relación con la Universidad» para conseguir que la apuesta de ambas instituciones por la innovación no sea «una mera declaración de intenciones» y se pueda poner de manifiesto y demostrar «en la práctica».
Atrás quedan aquellos días, después de que el PP recibiera el abrumador respaldo de los cántabros en las urnas y Diego se perfilara como futuro presidente de Cantabria, cuando ambos mantuvieron un rifirrafe dialéctico a cuenta del Plan Eólico. El líder popular anunció que su Gobierno anularía el concurso eólico, una decisión que supondría un dardo en plena línea de flotación de los proyectos de desarrollo e investigación que las empresas adjudicatarias del concurso mantienen con distintos departamentos de la universidad cántabra.
La respuesta del rector no se dejó esperar para pedir el entonces futuro presidente «sosiego» para «aprovechar lo bueno» del concurso eólico. La contrarréplica de Diego fue más ácida. Le pidió a Gutiérrez-Solana que se dedicara a sus asuntos, es decir, a resolver los problemas de la Universidad, que no ha podido aprobar su reglamento. Las asperezas entre el futuro presidente y el rector fueron limadas días después. Pero, es ahora, con Diego ya está instalado en la sede gubernamental de Peña Herbosa, cuando parece que se han normalizado en su totalidad.
«No se han normalizado (las relaciones) porque no lo requerían. Lo han estado siempre», señaló ayer Diego para olvidar el asunto.
Y es que el presidente sostiene que el hecho de que tengan «en algunas ocasiones diferencias de apreciación no es malo en absoluto e incluso también es enriquecedor». En este sentido, cree que ambos son personas que «no sólo» se llevan «desde la cordialidad» sino que también se entienden «desde el diálogo permanente» y eso, a su juicio, les «enriquece los puntos de vista». «Están perfectas las relaciones entre ambos», aseguró el también líder del Partido Popular.