A nadie sorprende que el concierto de anoche moviera los cimientos de La Magdalena. Se daban todos los preceptos. Banda de casa, primera gran cita para la nueva formación y la obligación de convertir el concierto en memorable porque quedará para la posteridad en el próximo DVD que sacará a la venta la agrupación. Algo más de 5.500 personas aplaudieron y corearon las canciones más conocidas de Raúl Gutiérrez.
Las que formaran parte del repertorio de La Fuga y las que marcan un nuevo tiempo para el joven colectivo Rulo y la Contrabanda. Muchas de esas manos al aire, levantadas entre la masa, fueron de paisanos que aprovecharon la promoción especial del festival para viajar hasta La Magdalena en autobús. Otros vinieron de Castro Urdiales, Unquera, Noja y Torrelavega, realizando diversas paradas durante el recorrido, para recoger a seguidores de Rulo de otras poblaciones de Cantabría.
La cita estuvo dedicada a la 'Noche de Rock' con las actuaciones también de Txarrena y De Acero, banda tributo a Extremoduro. Ellos fueron los encargados de dominar los decibelios al principio, ejerciendo de teloneros de los cántabros que el día anterior habían calentado el escenario que luego ocupó Bon Jovi en su concierto de San Sebastián.
Los preparativos comenzaron a las cinco de la tarde. La joven banda liderada por Rulo hizo de las pruebas de sonido una fiesta. Duraba la resaca del día anterior en San Sebastián. «Ha sido maravilloso. Estar ante 20.000 personas es algo estupendo. Pero si encima tienes en cuenta que no es tu público, sino el de Bon Jovi, y te acogen como nos acogieron a nosotros, entonces sales contento de verdad», explicó el roquero sobre el concierto del viernes.
Corro de risas
Las carcajadas corrían de un lado a otro del escenario, entre movimiento de cables, altavoces y micrófonos. Un poco más de luz en un extremo, una subida de volumen para una guitarra o una afinación para el bajo. Hasta la organización parecía más distendida. El ambiente estaba relajado, va con la filosofía del rock, con la mentalidad de las bandas que ayer subieron al escenario. Los de Rulo parecían haber hecho eso toda la vida, engañaban si se piensa que eran viejos conocidos. Y visto el modo en el que funcionan en el directo, es lógico que así sea. No hay ninguna duda de que el nuevo proyecto ha cuajado en el plano personal.A las 23.30 horas 'El Drogas' tomó el relevo al frente de Txarrena para, finalmente, dejar vía libre, entre la una y las tres de la madrugada, a Rulo y la Contrabanda. El nuevo proyecto del campurriano Raúl Gutiérrez, ex de 'La Fuga', sonó contundente. Solo algunos temas entremezclados entre la amalgama de un repertorio con multitud de canciones nuevas, evocaron ese pasado del grupo con el que participó en los discos 'Mira', 'A golpes de rock and roll', 'A las doce', 'Calles de Papel', 'Negociando gasolina', 'Nubes y claros' y 'Asuntos pendientes', en una etapa en la que dieron más de 300 conciertos por diferentes países. El cambio le ha sentado bien. Tras su salida del grupo después de la gira de 2009, el cantante se «reinventó» en Rulo y la contrabanda, acompañado de Karlos Arancegui -Txarli a la batería, Quique Mavilla al bajo, Dani Baraldés-Pati a la guitarra y Fito, también a la guitarra.
Fieles al rock
A pesar de que fueran las estrellas indiscutibles de la noche, no hay que desmerecer el sonido de Txarrena, un grupo de música rock original de Pamplona formado a finales de los años 80 por el músico Enrique Villareal, 'El Drogas', que surgió como un proyecto paralelo a su formación principal, Barricada. La banda se disolvió tras sacar su primer álbum, Txarrena (1992), al no poder compaginar su actividad con los compromisos de Barricada. Y tras un paréntesis de 19 años, 'El Drogas' recupera el proyecto y junto a los músicos Brigi (batería) de Koma y Eugenio Aristu 'flako' (bajo) y Txus Maraví (guitarra), para grabar un nuevo disco, 'Azulejo frío', en el mercado desde el pasado febrero.
Entre el público no hubo deserciones, y eso a pesar de lo largo de una jornada que no concedió descanso a los oídos con el rock de diferentes caracteres que se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Porque muchos de los asistentes estuvieron en pie desde el principio de la velada roquera, cuando De Acero tomó las riendas de la campa. Pablo González (bajo y coros), Luciano War (guitarra y coros), Francis Z (guitarra y coros), Paco Battery (batería) y Marcos Medina (vocalista y guitarra), aprovecharon la oportunidad del gran aforo para sonar fuerte y evocar la fuerza tan carismática de Extremoduro, banda a la que han rendido tributo tantas veces, lo que fuera motivación para su creación.
Y así, presentaron sus temas propios. Una selección de los que forman su primer trabajo 'A secas'. Un álbum aséptico, sin adornos, directo al grano de su sonido. El mito de «sexo, drogas y rock and roll» quedó ayer obsoleto por el ascenso de uno nuevo: «campa, fiestas y rock and roll».