Jaime Blanco no se presentará a las próximas elecciones generales. El senador socialista, con 34 años de presencia política institucional y 36 de militancia democrática a sus espaldas, protagonizó ayer una suerte de acto de despedida en el que vació su cartera. Así, aseguró que no hay ni ha habido nunca un compromiso formal de pago de la tercera fase de las obras de ampliación del Hospital Valdecilla; que el Partido Regionalista de Cantabria no tiene posibilidad alguna de conseguir representación el próximo 20 de noviembre; que no habrá AVE, y que, tal y como están las cosas, nadie debe confiar en que pueda licitarse obra pública en los próximos diez años. A pesar de todo, este socialista no se pone tan trágico cuando habla de su partido. «No doy por perdidas las elecciones de noviembre. Ese es un partido que todavía está por jugar», afirmó el aún senador autonómico cuando alguien le comentó que, también en ese ámbito, las cosas pintan mal.
Un discurso que volvió a tornarse negro cuando alertó a quienes ponen en cuestión el Estado del Bienestar. «Se han incendiado barrios de Londres y no hace tanto tiempo que se incendiaron en París», recordó asegurando haber encontrado «cierto adanismo» entre la clase política. Un aviso a navegantes del gran navío al que sumó otros más dirigidos a los patrones regionales: «Un partido que no estaba cuando se forjó la autonomía y que se presenta como padre de la criatura, otro que habla de refundar Cantabria; eso es lo que hay».
Dinero
Blanco no dudó un instante cuando se le pregunto por Valdecilla. Aseguró que la financiación de la tercera fase de las obras de ampliación del hospital nunca dependió del Gobierno central; que nunca existió un compromiso formal de pago de ese dinero. El senador explicó que, siendo director general del Insalud Alberto Núñez Feijóo, se interesó por el compromiso del Gobierno para hacer frente a las tres fases del Plan Estratégico de Valdecilla. Contó que ya entonces le contestaron que la tercera dependía de la Administración regional. «Eso quiere decir que este asunto tan resuelto lo tenía el Gobierno de José María Aznar como el socialista. Nunca ha habido compromiso económico formal, ni lo hay», aseguró.
En su repaso a algunos de los asuntos que más han dado que hablar en los últimos meses, el senador culpó al expresidente Revilla de que Cantabria haya perdido la oportunidad de tener un tren de alta velocidad con Bilbao. Luego aseguró que el debate sobre la alta velocidad entre Madrid y Cantabria por Palencia se retomará de cara a las próximas elecciones, pero que a partir de entonces entrará en vía muerta. «A partir de las generales desaparece el AVE. Punto. Simplemente, porque no se puede hacer», dijo el senador.
La clase política
Jaime Blanco aprovechó para sacar pecho en favor de la clase política. Desplegó en el salón del hotel Chiqui, en el que había convocado un desayuno de trabajo, una suerte de alegato defensor de eso que, dijo, es lo único con lo que los ciudadanos contamos para defendernos. Blanco reivindicó un estatuto jurídico del parlamentario y lamentó que en los últimos años, tras la regulación de los más diversos sectores, haya quedado pendiente el de la clase política. Como propuestas prácticas el senador cree que al político español, además de pagarle más, debería exigírsele haber cotizado (al menos un poco) a la Seguridad Social y algún tipo de título académico. Son sólo ideas con las que Blanco cree que se podría captar a los mejores.
También reclamó para la política española una «cultura de pacto» que afecte a cuestiones básicas, como la educación y el Estado del Bienestar, la política económica o el modelo autonómico. Son temas que afectan a lo que considera «pilares» de España «como nación».