Una multitudinaria movilización de estudiantes y profesores en Chile fue la respuesta más contundente del movimiento a la última propuesta del Gobierno centroderechista de Sebastián Piñera para zanjar el conflicto. La marcha por el centro de Santiago desafió a la lluvia y al frío. Con disfraces, música y pancartas, escolares, universitarios y profesores volvieron a reclamar acceso a una educación pública, gratuita y de calidad como vienen haciendo desde hace tres meses.
Sin que se produjesen altercados, los manifestantes hicieron el recorrido previsto y se disolvieron en calma. Los organizadores estimaron una concurrencia de 100.000 personas, aunque otras fuentes indicaron un número bastante menor al de la marcha de la semana pasada, que terminó con incidentes con la Policía cuando un grupo de encapuchados prendió fuego un automóvil.
En vísperas de esta nueva marcha, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, presentó una tercera propuesta a los estudiantes más cercana a sus reclamaciones. Si bien no hubo una respuesta oficial del movimiento, los dirigentes ya adelantaron que las medidas ofrecidas resultan insuficientes para poner fin al conflicto.
El Gobierno propuso otorgar más becas para estudiantes de sectores vulnerables y una reducción del 5,6 al 2% el tipo de interés de los créditos con aval del Estado que los universitarios solicitan para poder financiar sus estudios. Este es uno de los más serios inconvenientes a los que se tienen que enfrentar hoy en día los estudiantes en Chile: son decenas de miles los morosos por préstamos bancarios. «Cinco años para estudiar y quince para pagar», es una de las denuncias del movimiento resumidas en las pancartas.
Para la dirigente universitaria Camila Vallejo, una cara visible de la protesta, la oferta gubernamental es «poco clara» y les genera muchas dudas que deben analizar. Entretanto, la Justicia intervino para que los médicos resguarden la salud de tres estudiantes de Secundaria que forman parte del grupo más numeroso que está en huelga de hambre desde hace un mes. Los adolescentes debieron ser hospitalizados en una condición bastante delicada y amenazan con abandonar los líquidos si no se cumplen sus peticiones.