«La Plaza de Cañadío tiene que volver a ser tan emblemática como antes». Hartos del nuevo botellón que se ha instalado en la plaza, los hosteleros de la céntrica zona de Santander han decidido moverse para, en colaboración con el Ayuntamiento, tratar de encontrar soluciones y poner fin a un problema que afecta a empresarios y vecinos.
Los representantes de los seis locales con terraza en esta zona -Blues, Canela, El Ventilador, Tía María, Bogard y el restaurante Cañadío- se reunieron el pasado jueves para poner ideas en común. De manera consensuada, marcaron como objetivo principal que no se vuelva a repetir lo ocurrido este verano, con cientos de jóvenes practicando el botellón en la plaza pese a los esfuerzos que desde el Ayuntamiento de Santander se realizan por evitarlo.
La primera medida ya está acordada: entrevistarse con los responsables municipales para acordar medidas que puedan devolver a Cañadío a sus orígenes.
Todos coinciden en que la situación actual se ha convertido en un grave problema al que nadie es ajeno. La imagen lo dice todo: grupos de jóvenes, cargados con bolsas de plástico llenas de botellas de alcohol, refrescos y hielo, con el objetivo de practicar un nuevo botellón a la puerta de los bares. Una situación que se produce en todas las ciudades, muy complicada de evitar.
José Manuel Pintado, propietario del pub Bogard, relata las pérdidas económicas que les supone que no consuman en sus bares. «Vemos cómo ocupan las terrazas y hacen uso de los servicios dejándolos en un pésimo estado». El dueño del Bogard reconoce que la solución es «difícil», ya que no pueden diferenciar a sus clientes de los que no lo son, aunque apuesta por una mayor presencia policial.
Otra de las quejas de los hosteleros es el método que usan los jóvenes para obtener la bebida: Existen -dicen- establecimientos que venden el alcohol con ofertas especiales para 'botellón'; que cometen infracciones tales como proporcionárselo a menores o tener un horario que no se somete a ningún tipo de restricción. Por ello solicitan que haya un control sobre estos locales, similar al de supermercados o gasolineras.
Con estas ideas sobre la mesa, los hosteleros de Cañadío se reunirán en próximos días con el concejal de Protección Ciudadana, Samuel Ruiz, para buscar una solución al botellón que invade durante las noches de fiesta la plaza santanderina.
Los hosteleros buscarán satisfacer sus propios intereses sin olvidarse de los otros perjudicados. Entre ellos, los propios vecinos, que pidieron hace años una zona de ocio nocturno con terrazas para levantar el ambiente de la plaza.
El resultado, desde entonces, ha sido un ruido constante durante todas las noches de fiesta que, «en ocasiones, se hace insoportable», como reconocen desde la Asociación de Vecinos.