Llegan a la playa de Mogro a bordo de su autocaravana, con la que han pasado unos días recorriendo la comarca campurriana. «Aquí nos conocimos hace 25 años», explica Chiqui Nieto, que por aquel entonces sólo tenía 18 años. «Un año después ya vivíamos juntos en la Universidad de León, y así hasta ahora», añade Marcos García. Él da clases de surf y ella trabaja en una compañía de seguros. En la parte trasera de la caravana están sus hijos, Héctor, de 9 años, y la pequeña Vera, que enseña tres deditos cuando le preguntan su edad. «Los cuatro formamos un equipo y lo hacemos todo juntos», explica Chiqui. Son el retrato perfecto de una familia que no ha necesitado seguir las pautas que marca la sociedad para permanecer unida.
«No estamos en contra del matrimonio» -dejan claro desde el principio-, pero no queríamos meternos en el vagón de lo establecido». «Nuestra relación tiende más a cubrir las necesidades personales de cada uno», puntualiza Marcos.
Chiqui reconoce que la familia de Marcos es más liberal que la suya. «Por eso el tema del matrimonio me preocupó un poco al principio, pero al final comprendieron que no queríamos pasar por el protocolo de despedida, boda y banquete», explica, mientras la pequeña Vera canturrea sobre su regazo.
Siempre habían tenido en mente ser padres. «Para cuando fuéramos mayores», dice ella, «hasta que nos dimos cuenta de que ya lo éramos y que se nos iba a pasar el arroz». Marcos toma la palabra para resumir su filosofía: «Queríamos ser padres y tener un miembro más en la familia, pero no veíamos ningún motivo para llevar nuestro compromiso particular ante un juez o ante la Iglesia». Aunque sí tuvieron que hacer algunas gestiones «porque todavía hay cierta discriminación legal». «Cuando estás casado se da por sentado que tienes una serie de derechos y obligaciones ante la Ley, pero cuando el compromiso es particular no queda reflejado en ningún sitio».
Cuando dijeron a sus hijos que iban a salir en el periódico, la pequeña preguntó qué era el matrimonio. «No supimos explicárselo», confiesa Marcos. «Supongo que significa ser una familia, pero nosotros nos hemos sentido así incluso antes de ser padres. Así que preferimos no encasillarnos y definirnos continuamente, porque nuestro compromiso es personal y diario».