El día 30 agosto volé con Ryanair desde Santander a Londres con mi mujer e hija. El vuelo salía a las 17.20 y llegamos al aeropuerto a las 16.15. Parecía que había dos colas y nos pusimos en una de ellas. Al cabo de un tiempo nos dimos cuenta que sólo había una persona facturando y se produjo el consiguiente caos para ver quien estaba primero.
Cuando nos llegó el turno, muy pasadas las 17.00 horas, la señorita de Ryanair que tramitaba la facturación estaba a punto de llorar y decía a un miembro de la Guardia Civil que hacía lo mejor que podía para atender a todo el público, teniendo en cuenta que estaba sola y ya había recibido quejas de alguna persona de una manera nada agradable.
Yo facturé una maleta grande y todavía tenía otra pequeña de equipaje de mano. Al llegar a la puerta de embarque, ya pasada la hora oficial del vuelo, se me hizo poner esta maleta en una caja metálica en la que, aunque tenía las medidas reglamentarias no entraba porque estaba algo inflada. Se me dijo: si quiere volar tiene que dejar la maleta aquí o pagar 40 euros. Pague los 40 euros. Me pregunto: ¿qué hacen con las maletas de los que las dejan allí porque no quieren pagar?
El piloto se dirigió a los pasajeros, únicamente en inglés, pidiendo disculpas por la demora y achacándola a un problema de facturación, sin mencionar para nada que el problema era debido a que solamente había una persona de Ryanair detrás del mostrador y no podía dar abasto a todos los clientes. Al llegar a Londres, ciudad donde resido, escribí una carta a Ryanair quejándome de la experiencia, y mencionado que el medir las maletas justo en la puerta de embarque me parecía un atraco y un timo (en inglés com-trick)
Hoy, día 8 de setiembre, he recibido la contestación por correo electrónico totalmente inadmisible. Sólo menciona las medidas de la maleta, pero no contesta a mi pregunta de por qué no se hace esto al facturar y no cuando ya no hay remedio. También mencioné en mi carta lo que me parece un insulto, ya que Ryanair tiene vuelos nacionales en España y el piloto sólo habla en inglés y hay que tener suerte para encontrar una azafata que hable español. No mencioné otra mala costumbre de Ryanair de obligar a la gente a facturar por internet, y si no lo haces te cobran 40 euros, algo que ha sido denunciado en España.