Telecinco ha estrenado la segunda temporada de su culebrón 'Tierra de lobos', una historia del XIX español narrada con hechuras del 'far west'. O sea, como una novela de Marcial Lafuente Estefanía trasplantada a algún lugar de la estepa castellana. Hay que recordar que 'Tierra de lobos' cubrió con buena nota su primera temporada: se despidió en diciembre con un 18% de cuota y 3.358.000 espectadores, cifra notable. Ahora vuelve con un 15,7% de 'share' y casi 2,8 millones de espectadores, que tampoco está nada mal, y que son registros muy semejantes a los del estreno de la primera tanda. Como usted sabrá, 'Tierra de Lobos', supuestamente ambientada en la España de 1875, cuenta la historia de los hermanos Bravo, dos muchachos que han ido por el mal camino, pero que son buenos buenísimos, y que en su camino de redención se encuentran, ah, fatalidad, con el siniestro terrateniente Lobo, un tipo más malo que el chocolate de algarrobas. Por fortuna el tal Lobo tiene cuatro hijas preciosas, y naturalmente el amor surgirá entre los Bravo y las Lobo. Como la cosa llega a mayores, habrá explosiones sociales, revueltas justicieras y hasta intervenciones militares, pues ya se sabe que el Ejército, en la España de 1875, no tenía otra cosa que hacer. A mí 'Tierra de lobos' me interesa porque esta producción de MultiPark Ficción es una especie de 'collage' donde alguna cabeza calenturienta ha ido metiendo todos los tópicos posibles de la novela popular. Supongo que el mérito hay que imputárselo a Juan Carlos Cueto, cerebro de la casa. El hecho es que uno coge los guiones de 'Tierra de lobos', los disecciona con el bisturí literario y va descubriendo que aquí hay folletón social, costumbrismo añejo, novela rosa, relato del oeste y unas cuantas cosas más. ¿Y el monstruo funciona? Si uno pide solo entretenimiento, sí, porque el producto está rodado con calidad, la puesta en escena busca siempre el espectáculo, las interpretaciones son eficientes y el conjunto marcha bien organizado. Pero si su paladar busca sabores algo más refinados, mejor absténgase: raspa.