El 22 de septiembre se publicaron las notas de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Cantabria. Los alumnos que aprobaron tuvieron que subirse en marcha al tren universitario, que arrancó diez días antes. Por suerte para ellos, el plazo de matriculación de la Universidad de Cantabria (UC) continuaba abierto. En cambio, para quienes querían estudiar en algún centro que ya había adoptado el calendario del Plan Bolonia, las listas de matricula ya estaban cerradas y el tren era inalcanzable. «Muchas familias se quejan de que terminamos la PAU en septiembre y no pueden entrar en las listas de otras universidades porque las han cerrado en julio», señala el vicerrector de Estudiantes de la UC, Emilio Eguía. «Así que estamos preocupados porque hay universidades que ya han ajustado su calendario», confiesa.
Próximamente se celebrará una reunión técnica entre la Universidad de Cantabria y la Consejería de Educación para tratar el asunto. De momento, el director general de Ordenación e Innovación Educativa del Gobierno de Cantabria, José Luis Blanco, tiende la mano a la UC y reconoce que plantear un cambio en el calendario «puede ser factible para este mismo año». Eso sí, deja claro que tendrán que analizar «si la propuesta de la Universidad encaja con el calendario de Bachillerato, que tiene la obligación legal de cumplir determinados días lectivos».
La cuestión es que si se adelantan los exámenes de septiembre a julio para iniciar antes el curso universitario, también habrá que anticipar el calendario de Bachillerato y la propia PAU. De lo contrario, los que aprobasen la PAU en septiembre empezarían las clases con un mes de retraso y no con diez días, como este año. «No sé quién tiene que ser el primero en tomar una decisión, pero no tengo ninguna duda de que tiene que existir un acuerdo y una coordinación entre la Universidad y la Consejería», asegura el vicerrector de Estudiantes. El hecho de que se vaya a renovar el equipo rectoral en el primer trimestre de 2012 no parece ser un problema. «Es una cuestión de la que se está hablando desde hace tiempo y el cambio va a tener poca incidencia porque la Universidad ya tiene formada una opinión clara», señala José Luis Blanco. El vicerrector de Estudiantes de la UC coincide en que «es el momento de plantear el cambio de manera gradual».
Bolonia en Cantabria
El Plan Bolonia pretende premiar el trabajo diario por encima de los exámenes, así que la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas aconsejó a los centros que adoptaran un calendario que adelantase hasta julio los exámenes de septiembre. La medida ya se planteó el año pasado, pero, como reconoce Emilio Eguía, «los propios estudiantes decidieron que no era el momento oportuno y no quisimos ir contra su voluntad». El presidente del Consejo de Estudiantes, Alberto Aja, explica que cuando el Vicerrectorado de Ordenación Académica puso sobre la mesa el cambio de calendario académico, «la medida no sentó bien».
Entre los colectivos que se expresaron en contra de adelantar hasta julio los exámenes estaban los estudiantes de los planes antiguos. «Sobre todo de ingenierías, que tienen planes de estudio tan concentrados que muchos dejan algunas asignaturas sistemáticamente para septiembre», explica Martín Ruiz, que presidía el Consejo Escolar cuando se habló por primera vez del cambio de calendario en el año 2007. «Lo mismo que pasa con quienes compaginan el trabajo con los estudios», añade. Y también hay que tener en cuenta a los estudiantes que vienen de otras comunidades y pagan un piso ya que «el precio de los alquileres se multiplica durante el mes de julio».
El actual presidente del Consejo estudiantil, Alberto Aja, defiende la decisión de retrasar el cambio de calendario: «Hay que esperar a que las titulaciones antiguas se extingan y a que la Consejería adelante también los exámenes de selectividad para después regularizar el calendario universitario de forma gradual». Aja cree que la UC ha hecho lo correcto, aunque tampoco se aventura a valorar si las universidades que ya examinan en julio han acertado con el cambio. «Prefiero que sea el tiempo el que dé o quite razones», afirma.
En la otra cara de la moneda están los alumnos a quienes perjudica la continuidad de la selectividad en septiembre, como los 373 cántabros que han aprobado este año y no podrán matricularse en ningún centro que siga el calendario del Plan Bolonia. La mayoría de las universidades españolas sigue examinando en septiembre, pero allí donde los exámenes se han adelantado al mes de julio, como Asturias, País Vasco, Navarra o La Rioja, las listas ya están cerradas cuando los cántabros aprueban la PAU en la segunda convocatoria. El vicerrector de Estudiantes, Emilio Eguía, prefiere ser pragmático y argumenta que no se trata de un gran perjuicio para los estudiantes de Cantabria ya que los que aprueban en septiembre «en ningún caso pueden aspirar a una plaza en titulaciones de concurrencia muy competitiva».
Sin embargo, hay casos que escapan a la explicación de Eguía. «Aprobé selectividad en segunda convocatoria y quería estudiar Arte en Bilbao, pero cuando fui a matricularme me dijeron que el plazo estaba cerrado. Pregunté cómo era posible si acababan de salir las notas de la PAU y me contestaron que no era su problema y que en el País Vasco se hacía antes. Además, reconocían que había gente de segunda convocatoria que tenía peor nota que yo, pero al ser de la propia comunidad estaban por delante de mí», explica Ignacio, que tuvo que conformarse con estudiar Derecho en la UC «porque no tiene nota de corte y siempre hay plazas».