El matador de toros José María Manzanares continuaba ayer ingresado en la Clínica Mompía de Cantabria donde se recupera de la operación que el doctor Francisco Piñal le realizó en la tarde del viernes en el dedo índice de la mano izquierda. El torero no pasó una buena noche, dolorido por las siete horas que duró la operación y por las curas que, cada poco tiempo, le practicó el equipo quirúrgico del doctor Piñal. Con el diestro alicantino se encontraban ayer en la habitación de la Clínica Mompía su esposa Rocío Escalona, que está a la espera dar a luz al primer hijo de la pareja; el apoderado del diestro, el chófer y su médico personal, todos ellos a la espera de la evolución del torero que aún tendrá que estar algún día más en Mompía.
Pero la compañía más importante durante las horas de comparecencia es su Twitter, sitio desde el que constantemente ha ido informando a sus seguidores de su evolución. Manzanares, antes de la intervención quirúrgica, había estado presente en dos actos sociales importantes como una visita en Alicante, su tierra, a la tripulación del barco Abu Dhabi, ganador de la primera etapa de la Volvo Ocean Race, y la recogida de un premio en Madrid como Hombre del Año de la revista Glamour. De ambos eventos informó por Internet. Después llegaron los mensajes relativos a la operación en Mompía, tales como «estoy de nervios regular, depende de la anestesia no se si es general o local. Pero voy en ayunas» o los de después de la salida del quirófano: «Hola a todos, ya estoy por aquí con vosotros. Ha sido más larga de lo que yo creía, unas siete horas, aún sigo atontado pero feliz de leeros» y «toda la noche sin dormir, recordando el calvario de las diez operaciones y la dura recuperación el año pasado».
Una muñeca al 50 por ciento
El torero alicantino, incluso, informaba de que «la muñeca me funcionaba a un 50% y el pulgar a un 20%, ya con esta intervención recuperaré mucha movilidad». Manzanares y sus allegados se mostraban ayer muy ilusionados ya que el doctor Piñal, el mejor especialista en la materia del país, les había asegurado que todo había ido muy bien. De hecho, el alicantino había recurrido al médico cántabro sabedor de su gran reputación como cirujano experto en microcirugía de la mano.
Ni ayer ni el viernes, el diestro quiso hacer declaraciones o dejarse fotografiar en la cama del hospital. Toda la información fue facilitada a través de su Twitter o de su jefe de prensa. A través de ellos, el triunfador de la temporada en España y Francia afirmó que había pasado momento buenos, regulares y malos tras la operación. Buenos pensando en que a partir de ahora comenzaría a preparar la temporada, y malos al ver la herida y el vendaje, y, sobre todo, por el recuerdo de otros compañeros heridos, como Juan José Padilla. «Camas de hospital, olor a antiséptico, frías habitaciones y mezcla de recuerdos, buenos, malos y regulares. Recordando a compañeros malitos», aseguraba en su Twitter. Por cierto, que por la tarde ambos toreros hablaron por teléfono.
El doctor Francisco Piñal comunicó, a través del jefe de prensa del diestro alicantino, que la metodología de la operación había consistido en «la extirpación en bloque del tejido cicatricial, la liberación de los tendones y aislamiento del tendón mediante colgajo microvascular fasciograso».
Esta ha sido la undécima operación a la que, en un año, se ha sometido Manzanares para recuperar la flexibilidad en su muñeca izquierda.