La nueva victoria de las tesis de Angela Merkel, que anteponen los objetivos de disciplina fiscal a los eurobonos y traza un camino de más largo y esforzado recorrido para solucionar la crisis de la deuda soberana, cayó ayer como un jarro de agua fría en los parqués. Las bolsas europeas, donde habían predominado las compras durante toda la sesión, cerraron planas o en números rojos. El Ibex-35 siguió esa pauta con un descenso del 0,23%, que dejó este indicador en 7. 721,8 puntos, al borde mismo de su mínimo anual. La pérdida acumulada en lo que va de año ya representa un 21,7%. El Dax de Francfort cedió el 0,54%, el Footsie de Londres experimentó un descenso del 0,24% y fueron mínimas las variaciones de París y Milán (descenso del 0,01% y alza del 0,03% respectivamente)
En España, el Banco de Valencia, intervenido por el Banco de España, volvió a cotizar ayer en el mercado de valores y sufrió un desplome del 28,38%. La entidad concedió en 2010 créditos por 100 milloens de euros a los ocho miembros de su consejo de administración.
De vuelta a Europa, los inversores no ven mucho más allá del impacto de la crisis de la deuda soberana sobre las economías de cada vez más numerosos países de la zona euro, y ya constatan que el leve crecimiento de la región se debilita por momentos, mientras los analistas hablan sin tapujos de recesión inminente.
Las tensiones de la deuda no ceden y el contagio se extiende. La rentabilidad del bono alemán se ha visto en las últimas jornadas impulsada al alza en el mercado secundario como consecuencia del fiasco de la última subasta, lo que ha supuesto un relativo alivio para la prima de riesgo de España, que ayer se situaba al cierre de las bolsas en 443 puntos, con un tipo de interés del 6,63% en las obligaciones a diez años.
Por su parte, Italia vio dispararse de nuevo el coste de su financiación. La prima de riesgo del país transalpino aumentó ayer tres puntos, hasta los 491, y el interés de sus bonos a diez años volvió a superar la temible barrera del 7% .