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«Cocinar es un acto muy creativo, pero te concentras mucho y creas poco»

CANTABRIA EN LA MESA II

«Cocinar es un acto muy creativo, pero te concentras mucho y creas poco»

Javier Menéndez Llamazares. Escritor. «Comer y leer son dos placeres sedentarios y, sobre todo, legales», explica el autor entre los cuidados detalles del menú del Hoyuela

03.12.11 - 00:19 -
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El escritor se sentó al fondo de un comedor de servilletas gruesas. Un sitio elegante para ambientar historias. Porque los buenos hoteles sirven para la trama de las novelas que más enganchan. Siempre hay algún rincón donde colocar a una mujer enigmática, a un villano con aire de perdedor o a un aventurero que mancha con el polvo de sus botas la mullida alfombra de la entrada...». Cuando uno come con un apasionado de los libros y en un hotel de película, se permite el lujo de comenzar esta sección a modo de relato. Más aún, si la licencia corre a cargo de Javier Menéndez Llamazares y de las cuatro estrellas del Hoyuela.
La combinación de Sardinero, platos y letras es un seguro de rato agradable. «Comer y leer son dos placeres sedentarios y, sobre todo, legales», cuenta el invitado. La entrevista se hace en dos partes. Y es que, a la mesa, hay tanto de qué hablar que no da tiempo a hablar de todo. Esa idea se confirma cuando se suma Miguel Martínez, el jefe de cocina, para enriquecer el menú con las explicaciones. La guinda sobre un cuidado pastel.
Menéndez Llamazares es escritor y colabora semanalmente en las páginas de El Diario. Leonés de nacimiento y racinguista de adopción lleva ya en Cantabria varios años y su vida diaria se dedica también a la edición de los libros de otros bajo las siglas de la Universidad de Cantabria. Le apasiona la mesa. «Si en mi tierra preguntan '¿comiste bien?' lo que realmente quieren saber es si comiste mucho», bromea antes de lamentarse por el invento del colesterol. «Un 9,25», puntúa ante el pastel de queso y puerros que sirven como aperitivo. «No puedo darle el diez porque seguro que reservan algo todavía mejor para luego». No se equivoca. Jamón y foie, un delicado rissoto de manitas de cerdo y boletus, lomo de rodaballo, magret de pato con manzana y soufflé. Cuando llega Martínez, aún con su sombrero de oficio, Menéndez le felicita por el fondo y la forma. «Muy trabajado cada plato, con la disposición de las guarniciones». No es por cumplir. Se nota que ha comido a gusto en el salón del Hoyuela.
«Cocinar, cuando hay tiempo, es un acto muy creativo, pero te concentras mucho y creas poco. Cuando de verdad se te ocurre algo es con las tareas aledañas, por ejemplo, pelando patatas. Ahí sí que te llegan buenas ideas (y algún corte, si te distraes mucho)», explica en la entrevista posterior cuando le preguntan si en la cocina encuentra la inspiración. Desde luego, el contexto gastronómico ha llenado muchas páginas. «Una de mis novelas favoritas es 'Sostiene Pereira', del inconmensurable Antonio Tabuchi. El protagonista, el periodista Pereira, se pasa la novela suspirando por una tortilla a las finas hierbas; la cocina con mostaza, orégano y mejorana. Un plato sencillo pero delicioso, igual que la novela». Sirva como ejemplo.
Su 'recetario'
Y hablando, precisamente, de dar ejemplo, al autor le toca 'exhibirse'. «En casa tenemos la costumbre de hacer 'el día de Italia', que siempre suele caer en sábado. Mi mujer adora esos días, porque no tiene ni que pisar la cocina; mi hijo y yo nos enfundamos el delantal y dejamos la cocina perdida de harina». Tagliatelle verde (con espinacas) y negra (con tinta de calamar) y el ingrediente secreto: «La salsa mágica de tomate de la abuela». «No hay cosa más rica en el mundo», añade. «Y por la noche, hago pizza casera. Amaso la harina con un poco de levadura, tratamiento de rodillo y luego sobre una base de tomate añado mozzarella fresca y lo que apetezca. La especialidad de la casa es la de setas con gambas». El brillo de las cosas aparentemente sencillas, como tantas veces ocurre con los libros. Por eso, en el recetario no faltan unos bocadillos un tanto especiales -entre ellos, «los 'descapotables', que dice el chaval, una tosta de pan blanco con base de queso, pavo, lechuga, tomate natural y un chorrito de aceite»- y una mayonesa «muy espesa». «A veces queda tan sólida que vuelcas el cuenco y ni resbala».
Trabajos
Llega el café, servido con mimo y con esa delicadeza que tiene cada paso en este comedor. Toca hablar de fútbol (de la Cultural al Racing, un modelo de sufrimiento similar a distinta altura) y de aquellos portentosos saltos del cántabro Santillana que dejaron en un segundo plano la devoción por los guantes de Arkonada. También de proyectos. Uno en forma de nueva novela está en esa batalla decisiva que se libra en los despachos. Antes se publicó 'El Método Coué', que anda por la segunda edición. También el libro de relatos 'Con amigos como tú' o el guiño a la poesía de 'Cosas que no se pueden encontrar en internet'. «Allí en León, cuando se empieza a escribir, todos queremos ser como Gamoneda. De pequeño, le llevaba los versos para que los corrigiera...», recuerda en su faceta poética, una etapa que ha evolucionado hacia «algo que se comprenda mejor».
Más sabores, más letras, más conversación... Menéndez Llamazares escruta al jefe de cocina del Hoyuela. Sustituye al periodista y le pregunta. El trabajo en los fogones de un hotel, la forma de organizar un servicio con mesas y habitaciones, la trayectoria profesional de un cocinero joven de palabra fácil y que sonríe cuando entiende, de verdad, que lo que ha salido de su sartén ha causado el impacto esperado.
Son casi las cinco. La sobremesa es más que apetecible, pero entre semana la dictadura del reloj es implacable. En este salón cercano al mar la tarde hubiera prometido... Apretones de manos, cascos de moto y un taxi en la parada del Casino con el Hoyuela a la espalda.
Si la sección empezó con un intento de relato, la cita debe cerrarse de forma similar. Pero, ahora, el que escribe es Javier. Así empezaría esta historia: «Un fotógrafo sin su cámara es como un barrenero con la pólvora mojada, así que el cronista y su invitado acordaron posponer la sesión de fotos y acodarse en la barra del Hoyuela; siempre hay tanto que contar cuando la grabadora está apagada.». Algún día contará qué le pasó al fotógrafo.
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«Cocinar es un acto muy creativo, pero te concentras mucho y creas poco»

Menéndez Llamazares posa en el hall de entrada del Hoyuela con el pastel de queso y puerros que sirvió como entrante de la comida. :: DANI PEDRIZA

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