La futura construcción del gasoducto que creará el enlace de Bilbao-Treto ha provocado el malestar de los vecinos de Bárcena de Cicero, que se oponen a que la empresa Naturgas levante una estación en pleno núcleo urbano. De hecho ya se están recogiendo firmas con el fin de presentar un recurso de alzada contra la resolución publicada el pasado 20 de diciembre en el Boletín Oficial de Cantabria. En ella se otorga una autorización administrativa, la aprobación del proyecto de ejecución y el reconocimiento de utilidad pública para la construcción de este gasoducto que enlazará la planta regasificadora de Zierbana con la localidad de Bárcena de Cicero.
Los vecinos aseguran que lucharan, llegando si hace falta a las movilizaciones, para impedir por todos los medios la construcción del gasoducto. Desde el propio Ayuntamiento no descartan acudir a la vía judicial si no queda más remedio. «De momento», explica el alcalde, Gumersindo Ranero, «esta semana me voy a reunir con representantes de Naturgas y he pedido cita al delegado del Gobierno para tratar este asunto».
Los afectados por la expropiación de los terrenos también enviarán sus propios recursos al Ministerio de Industria, Energía y Turismo. En los escritos muestran su malestar, tanto por el trazado de la tubería de conducción de gas, como la ubicación de la estación que tienen proyectado construir entre dos barrios de Cicero: Pomares y San Pelayo. El miércoles pasado, el alcalde de Bárcena de Cicero convocó a los vecinos en el centro parroquial para explicarles los detalles de este proyecto. La cita se convocó tras las protestas que habían surgido en las últimas semanas al conocerse que el Ministerio de Industria había dado luz verde al proyecto. El alcalde, ante un centenar de personas, expuso la necesidad de unir fuerzas y apoyar un escrito en el que consideran «más procedente, y totalmente viable, una proyección alternativa a la actual, que discurra por viales públicos y pistas de montaña en vez de por el núcleo urbano».
Ayuntamiento beligerante
El Ayuntamiento de Cicero critica que la estación que levantará Naturgas, «se realizaría sobre una parcela ubicada entre dos núcleos urbanos, como son los barrios de Pomares y San Pelayo». En concreto, dicen, «van a expropiar 8.000 metros cuadrados, lo que nos lleva a pensar que será una instalación grande, ya que hasta ahora no conocemos nada».
Estos dos barrios -explica Ranero- se encuentran en continuo desarrollo urbanístico. De hecho, en el Plan General de Ordenación Urbana está prevista la ampliación de ambas zonas. «Un desarrollo -añade- que se ha motivado por el límite físico que supone para la localidad de Cicero la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja y la autovía A-8».
Ante esta situación, el Ayuntamiento mantiene una postura crítica con el respaldo de los vecinos: «La construcción de la planta limitaría aún más el progreso de la localidad» por lo que apoyan la ubicación alternativa, fuera de todo núcleo urbano, «evitando también perjuicios a urbanizaciones edificadas en la zona por donde discurrirán los tubos».
Argumentan que en el resto de localidades cántabras, como Castro Urdiales, Guriezo, Ampuero, Rasines y Voto -por donde discurrirá también este gasoducto antes de finalizar en Cicero- las estaciones se ubicarán fuera del casco urbano evitando cualquier peligro.
En el caso de Cicero, el malestar se agudiza porque, en la actualidad, ya existe una zona donde quieren colocar la nueva estación de Enagas, justo al lado del cementerio, en un terreno calificado de Uso Dotacional Religioso-Público Asistencial. Su presencia, aseguran, impide la ampliación del cementerio y de sus servicios. Asimismo, al estar situada en el centro y en la zona alta de la localidad, el escombro y la maleza generados invaden la pared del cementerio. Un panorama que, temen, se agrave con esta segunda instalación.