«A las seis y cuarto de la tarde he oído una explosión y he visto fuego. He bajado de casa y había un olor impresionante y mucho humo. No se podía asomar nadie a la ventana del mal olor que provenía de la fábrica de productos químicos Ashland». Así relataba ayer una vecina de la Urbanización Paraíso II de Castro Urdiales el «mal trago» que tuvo que pasar debido a la reacción que se produjo en dos bidones de alcohol de la empresa química Iberia Ashland y que les obligó a encerrarse en sus domicilios.
Por un momento, los vecinos de esta urbanización, situada frente a la fábrica, vivieron momentos de pánico. De incertidumbre. Nadie sabía qué había pasado y si ese olor provenía de alguna sustancia tóxica y nociva para la salud. «A las siete y cuarto llamamos a la fábrica para saber qué pasaba y nos dijeron que estaba todo controlado y que no nos podían decir nada más. Pero algo estaba pasando». «Como no nos ha convencido la respuesta hemos ido en persona allí y nos han vuelto a decir que estuviéramos tranquilos, pero ellos estaban con máscaras», relataba esta mujer con preocupación.
Toñi, otra de las vecinas de esta urbanización, lo pasó todavía peor. «A las tres de la tarde ya ha empezado a oler mal. Yo tengo el estómago fatal y mi hijo ha llegado con la garganta muy mal. '¡Mamá, no puedo respirar! ¡Me quema la garganta! ¿Qué ha pasado?', me decía». Esta vecina lamentaba que nadie les dijera qué ocurría. Tampoco les decían qué tenían que hacer ante esta situación de urgencia. «Nos han recibido en la empresa de muy malas maneras. Nos han dicho que han seguido el protocolo... ¡Nosotros sí que hemos seguido el protocolo, que hemos avisado a la Policía!».
Algo «vergonzoso»
Toñi, como un grupo de vecinos que salió de sus casas para ver en qué quedaba todo, insistía en que era «vergonzoso» que nadie les informara de lo que pasaba. «Ha venido un policía local y me ha dicho que avisara a mis vecinos para que bajaran persianas y cerraran ventanas como medida preventiva».
Sobre las seis y media de la tarde se puso en marcha el sistema operativo de emergencias de Castro Urdiales. Bomberos, DYA, Policía Local y Guardia Civil acudieron al lugar de los hechos para intervenir. En apenas una hora, los bomberos ya había conseguido controlar la emanación de vapor de los bidones, que se habían calentado demasiado por causas que todavía se desconocen. Como medida de prevención, la Policía Local y la Guardia Civil delimitaron el perímetro de la fábrica y ordenaron a los peatones no circular por la zona. Cerca de las diez de la noche, los Bomberos de Castro dieron orden a la Policía local para que comunicaran a los vecinos que estuvieran tranquilos y que ya podían abrir sus ventanas.
Fuentes de la empresa confirmaron a este periódico que la situación estaba controlada y señalaron que se «ha creado demasiada alarma para lo que ha sido». Algo que contradice a la versión ofrecida por una vecina: «Sobre las once menos cuarto, hablé con el jefe de bomberos y me dijo que ya estaba todo solucionado, mientras en la empresa nos dijeron eso dos horas antes. Nos mintieron». Tras su charla con el mando de bomberos, la mujer comentó que «por fin» podría pasar la noche tranquila.