El Corte Inglés nunca ha conseguido conquistar el corazón de la ciudad, pero en los años setenta los almacenes Woolworth -impronunciable nombre que pese a su dificultad se nos hizo cercano en la acepción fonética 'Volvor'- fue el paraíso comercial de los santanderinos deslumbrados con sus escaleras mecánicas, que no llegaban hasta la última de las tres plantas. Referencia fundamental junto con los almacenes Ribalaygua y Laínz, ambos desaparecidos, era un gran bazar al estilo de Pérez del Molino.
El gran centro comercial surgido en cronológico paralelo a Simago, ocupaba el edificio en cuyos bajos se alojó después Ribalaygua y ahora la franquicia de moda Zara. Era, entonces, un edificio a medio construir, puesto que las plantas superiores, hoy viviendas y la oficina del catastro, durante años no se pudieron elevar por un litigio urbanístico con el vecino Obispado. A su lado, la zapatería Gaspar fue antes la cafetería Munich, un animado establecimiento con una solicitada terraza al abrigo de las escaleras de la Catedral, detrás del quiosco de Carmen, otra referencia obligada de la calle Lealtad y punto de encuentro de vecinos y comerciantes de la zona.
Al final de Lealtad se encuentra la antigua Clínica Matorras, edificio rehabilitado en primera línea marítima. Casi dos mil metros cuadrados de oficinas que hoy ocupa la Consejería de Urbanismo y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria. Tiene seis plantas y un ático en forma de U con impresionantes vistas de la bahía y la ciudad.
Negocios relevados
El conocido Hotel Rex, regentado por Conchita Mantilla, y con entrada por Calvo Sotelo, ocupaba el edificio en cuyos bajos se asienta hoy la franquicia de moda Springfield y fue otro de los clásicos de la historia reciente de Santander.
Antes en el tiempo, en la llamada casa de Ubierna, entre Calvo Sotelo y San Francisco, estuvo el comercio Láinz y un estanco antes que la ferretería.
También dejaron huella en esta calle el bazar de Filomena Grávalos, la tienda de calzado de Sánchez Guerra, la relojería de Urano Muñiz, el bar de Felisardo García, la juguetería de José Palacios, la camisería de Nicanor Arce, la platería de Pedro Setién y el restaurante de Benito Pedraja.