El magistrado Luis Acayro Sánchez abandonó ayer los Juzgados de Castro Urdiales por espacio de una hora para comprobar en persona si el agua que consumen los vecinos de la urbanización El Cantábrico, en La Loma, sigue estando contaminada. Acompañado de su secretaria judicial y de una técnico de la Consejería de Sanidad, el instructor practicó una nueva diligencia, a instancias del Ministerio Fiscal, dentro del denominado 'caso La Loma', en el que investiga la presunta concesión irregular de licencias y construcción de viviendas sobre dominio público, carentes de servicios como agua, luz, limpieza viaria y correo.
Como ya ha informado este periódico, son 51 personas las que están imputadas dentro de esta causa por presuntos delitos de prevaricación administrativa y urbanística: 23 concejales y exconcejales, seis técnicos municipales, quince promotores y constructores, un notario, un exsecretario y una secretaria del Ayuntamiento de Castro, y otros cuatro técnicos no municipales.
En torno a las 13.30 horas de ayer, el magistrado se personaba en La Loma con la única compañía de la técnico de Sanidad y su secretaria, pese a que los abogados de las acusaciones y de los imputados habían sido convocados. La primera de las muestras se recogió en el chalé número 54 de la urbanización El Cantábrico. Después, el instructor y sus acompañantes se trasladaron a un depósito que hay ubicado en una zona verde, entre varias viviendas, para tomar otra muestra. La visita finalizó en otra urbanización de La Loma donde se realizó un última recogida de agua.
Segundo informe
Esta inspección no es la primera que realiza Sanidad en esta zona de Castro Urdiales. Hace dos años, también recogió muestras de agua puntos y advirtió de la presencia de contaminación fecal y ausencia de desinfectante en el agua. «El abastecimiento de agua a la urbanización no está siendo gestionado correctamente, ya que no se efectúa la preceptiva desinfección del agua y la muestra analizada es no apta para el consumo humano», apuntaba el informe de Sanidad.
Una vecina de la urbanización llegó a declarar ante al juez Acayro que le salen manchas en la piel debido al agua que llega hasta su vivienda. Otro vecino de esa misma zona también reconoció que el agua ni siquiera sirve para cocinar. «Mi mujer y yo sólo lo usamos en el baño».
Lo llamativo del caso es que ayer, el vecino que abrió al juez el depósito donde se tomó una de las muestras llegó a contradecir los testimonios anteriores. «Llevo seis años viviendo en La Loma, he bebido agua y aquí estoy. Aunque a veces sale algo turbia cuando llueve mucho».