Cantabria eliminará los elementos de sujeción físicos y farmacológicos en los centros de día y residencias de mayores de la región. Lo hará a través del desarrollo de la Ley de Derechos y Servicios Sociales. La medida, concebida con la idea de mejorar la calidad de vida de los usuarios, fue anunciada ayer por la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, en el transcurso de la entrega de la acreditación 'Centro Libre de Sujeciones' a Sanitas Residencial Santander, un acto al que acudió acompañada del vicepresidente de la Confederación Española de Organización de Mayores (Ceoma), Modesto Chato, la responsable de las instalaciones, Teresa Pampín, y el director general de Sanitas Residencial, Doménec Crosas.
Durante la cita, la titular de Sanidad dijo que la 'atadura' es un procedimiento que entraña «riesgos de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud de la persona», por lo que es necesario adoptar otras iniciativas que «contribuyan a salvaguardar la autonomía y la dignidad de la persona». Para ello, tomará como referencia a Navarra -la comunidad pionera en España- o experiencias existentes en la región, como los dos centros de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer.
Los elementos de inmovilización que se han ido implantando en los centros a lo largo de los años por motivos de seguridad se ponen ahora en tela de juicio. Entre otras cosas, por los innumerables trastornos que provocan a quienes los soportan, como atrofia muscular, incontinencia e, incluso, cambios de comportamiento.
Una situación que, tanto Doménec como Chato, tienen bien «controlada», ya que pusieron como ejemplo el centro santanderino acreditado, en donde la supresión de estos sistemas ha permitido mejorar la autonomía personal de los usuarios sin necesidad de contratar más personal, ni siquiera sin correr el riesgo de elevar las caídas.
Una medida que, gracias a la formación adicional y específica del personal y a la adopción gradual de nuevos sistemas, ha permitido que el centro sea el primero de la región en obtener este reconocimiento y el tercero de la compañía. Una buena noticia para Cantabria, teniendo en cuenta que España, según indicaron, es el país occidental que más usa las 'ataduras'. La consejera resaltó la labor realizada en el centro, que se ha convertido, dijo, en «un referente en calidad, innovación y buenas prácticas». Esta distinción «supone un cambio de filosofía y una apuesta por el bienestar, que exige pasar del compromiso a la acción».