Junto a las chicas del Piélagos Inelecma, otro atleta cántabro brilló con luz propia el pasado sábado en Valencia. El campurriano Diego Cabello contribuyó a la victoria de su club, el Playas de Castellón, en la Copa del Rey de pista cubierta. Con sus compañeros Estévez, Ujakpor y Gavaldá firmó la mejor marca de la historia de los campeonatos en el relevo mixto. Compitió en la distancia del 600 y, antes, en las series de velocidad extra, tuvo tiempo de rebajar el récord de Cantabria de los 200 metros. Versátil y letal. Con 21.94 segundos batió en cuatro centésimas el anterior registro de Mario Ontoria, un récord que ha estado vigente durante más de 18 años. Casi dos décadas de espera, y casi dos récords en la misma tarde. Y es que otro cántabro, Manuel Abascal, paró el cronómetro en 21.95 apenas una hora y media después en las pistas de San Sebastián. De momento, Cabello sigue en lo más alto de la tabla de una prueba que no es la suya. De hecho, ni siquiera se plantea participar en ella en el Nacional bajo techo de Sabadell. Lo hará en 400 lisos, y con la vista puesta en el cajón. Ya habrá tiempo de pensar en las vallas bajas, en los Europeos y, por qué no, en los Juegos Olímpicos: «Estar allí tiene que ser una gozada».
-Nuevo título colectivo con el Playas de Castellón y, en su caso, adornado con un récord de los campeonatos y un récord de Cantabria. No se puede empezar mejor...
-La verdad que salió todo muy bien para ser la primera competición importante en pista cubierta. El club ganó y, a nivel individual, competí bastante bien con récord incluido. No se puede pedir más.
-El dominio de su club fue casi abrumador, con quince puntos de diferencia con respecto al F. C. Barcelona. ¿Esperaban llevarse la Copa con tanta suficiencia?
-El Barça tenía alguna baja y no estaba tan bien como el año pasado, cuando nos ganó por tan sólo dos puntos. Nosotros nos hemos reforzado bastante bien y sabíamos que podíamos ganar.
-Dieciocho años después logró apartar a Mario Ontoria de la tabla regional absoluta de marcas bajo techo. Y en una prueba que, teóricamente, no es la suya...
-Lo del récord la verdad que ni lo intuía. Me enteré después por el Facebook. Estaba bastante rápido y, ya que iba a participar en el 600 del relevo, me decidí a tomar la salida también en el 200 extra. Me venía bien para mi preparación.
-Su marca es la sexta del ránking nacional hasta el momento, justo por detrás de Ángel David Rodríguez. ¿Esperaba lograrla?
-La verdad es que sí. Estoy contento porque tenia pensado bajar de 22 segundos. Estoy muy rápido, entrenando bien y esperaba correr así a pesar de no estar acostumbrado a competir en 200 en pista cubierta, con las curvas tan cerradas.
-Casi dos décadas sin batirse, y a punto de ser uno de los récords más efímeros. Apenas una hora y media después de su carrera, el santanderino Manuel Abascal registró 21.95 en San Sebastián...
-Es mucha casualidad que no se bata en 18 años y, de repente, en el mismo día caiga dos veces. Que se vayan superando los récords es una buena señal para Cantabria y nuestro atletismo. Espero que el nivel de la velocidad siga así y que Abascal me pueda quitar la marca dentro de poco, cuando vuelva a correr de nuevo.
-¿Seguirá compitiendo este invierno en pruebas de 200 metros?
-Ahora me centraré en el 400, especialidad a la que van enfocados los entrenamientos. Espero realizar una marca por debajo de 48 segundos. De momento ya he corrido en 48.40 en Antequera, mi marca personal en pista cubierta, a pesar de acusar una gastroenteritis. Eso sí, el récord de Alberto Martínez (47,17) ya es más complicado.
-¿Cuál va a ser su agenda de competiciones antes del Nacional?
-Tengo pensado hacer otros dos 400 antes del absoluto pero no voy a salir fuera de España y aquí no habrá mítines. Buscaremos controles y, a lo mejor, vamos al Campeonato de Portugal, que es la semana anterior al Nacional de Sabadell. La idea es llegar allí con buena marca.
-En el Campeonato de España, ¿va a por el podio en el 400?
-Quiero luchar por las medallas y creo que sí voy a poder. He estado en la final otras veces. Como no es mi prueba no tengo nada que perder. Es un objetivo.
-¿Quiénes serán sus rivales en la lucha por el cajón?
-Principalmente mis compañeros de entrenamiento. Mark Ujakpor, que está muy fuerte, Marc Orozco, que ahora no está corriendo bien pero que seguro llegará a tiempo, y Antonio Reina, que a lo mejor también compite este año en el 400. Es un lujo entrenar con ellos.
-¿Cómo es su rutina diaria en Madrid a las órdenes de Bernardo Domínguez?
-A estas alturas de la temporada ya no estamos doblando, hacemos un par de días a la semana de entrenamientos de series y alternamos con gimnasio y descansos antes de la competición. Estoy muy contento con el entrenador y con un grupo de tanta calidad. Ayuda muchísimo.
-Estos días afronta los compromisos más importantes de la campaña bajo techo pero, ¿lo importante son los 400 vallas en verano?
-Está claro. Realmente, el trabajo del invierno va encaminado a estar en forma al aire libre. Además, este año habrá que competir antes en las vallas para llegar en forma al Europeo. La mínima ya la tengo y espero estar allí si no pasa nada raro.
-Rozó las semifinales en Barcelona 2010. ¿Qué espera de la cita de Helsinki?
-El primer objetivo es hacer marca personal y pasar una ronda por lo menos. Todo lo que llegue a partir de ahí será bienvenido.
-¿Cómo lleva la responsabilidad de liderar la exigente especialidad de los 400 vallas en España?
-Estoy a gusto y espero que siga así. Ahora mismo mi gran rival es Ignacio Sarmiento. Siempre estamos los dos muy igualados pero espero conseguir el tercer título Nacional. Es uno de los objetivos de la temporada, aunque este año será diferente porque el Campeonato de España se disputará a finales de agosto, después de los Juegos.
-La mínima B para la cita de Londres está situada en 49.80 segundos. ¿Está a su alcance?
-Está bastante complicada pero voy a pelear por ello. Me encuentro muy bien y espero luchar por ese objetivo si me respetan las lesiones. Nunca se sabe lo que puede pasar pero estoy entrenando con esa idea. Estar allí tiene que ser una gozada.