Era su segunda noche durmiendo en el rellano de una escalera, en el número 14 de la calle Marqués de la Hermida de Santander. Allí se encuentra la sede de la Federación Cántabra de Fútbol. El menú para la fría noche de ayer, filetes y tortilla de patatas.
José Ángel Peláez, presidente de la Sociedad Deportiva Reocín, pernoctaba de nuevo -la primera noche fue la del martes al miércoles- a las puertas de la Federación junto a su compañero en la Asociación de Clubes de Fútbol de Cantabria, Vicente Pérez Soberón, del Cartes. El motivo, solicitar una mediación entre el presidente de la Federación Cántabra de Fútbol, Alberto Vilar, y los equipos representados en esa asociación. Ya ni siquiera se plantea una reunión con el máximo dirigente federativo.
Ayer por la tarde, sus hijos, su esposa y algunos representantes de otros clubes acompañaban a Peláez y Pérez. Estaban en la Federación Cántabra de Fútbol mientras permanecía abierta. El día se hace más corto, a la espera de que Vilar les dé alguna respuesta, pero la noche es más incómoda.
«En la primera noche que pasamos -la del martes al miércoles-, nos dormimos sobre las 2.30 horas. Más por cansancio que por comodidad. Esa noche cenamos empanada, que había preparado mi esposa», afirma Peláez. «Cuesta conciliar el sueño. Hace frío y el suelo es muy incómodo. Pero pasamos una noche incómoda en lo material pero grande en lo espiritual».
El día de ayer comenzó a las 8.30 horas, cuando el personal que realiza las labores de limpieza en la Federación Cántabra de Fútbol llegó a su lugar de trabajo. Luego, a esperar a que abriese el organismo federativo -a las 10.00 horas- «y a que Vilar nos dé una solución». El presidente llegó sobre las 19.00 horas, «pero como si yo no existiera», señala el presidente del Reocín.
La relación de José Ángel Peláez con el presidente de la Federación Cántabra de Fútbol no es precisamente amistosa. Ambos tienen cruzadas demandas -por distintos motivos- en los juzgados y el presidente de la Sociedad Deportiva Reocín insiste en impedir que se expulse de la Federación a su club -con equipos en Regional Preferente, Liga Nacional, Primera Cadete y Primera Alevín- simplemente porque él pidió ver las cuentas federativas. «Desde ese momento, para Vilar no existo», afirma. Y eso que, sellado por la propia Federación, un documento de la Consejería de Cultura Turismo y Deporte, certificado por el director general de Deporte, Javier Soler, confirma la inscripción del Reocín en el registro de entidades deportivas y que José Ángel Peláez es su presidente.
Hay gente que acusa a Peláez de, con esta protesta, reforzar su posición para un hipotético asalto a la presidencia de la Federación Cántabra de Fútbol. «Mi candidatura a la presidencia de la Federación se decidió en una asamblea de la Asociación de Clubes de Cantabria hace varios meses. Hacer una similitud entre este encierro y un interés legítimo en presidir la Federación me parece un poco pueril», afirma.
Todas las noches
Peláez no camina solo en esta protesta. En estas dos noches ha estado junto a él Vicente Pérez Soberón. El presidente de la Sociedad Deportiva Reocín se quedará a dormir a las puertas de la Federación hasta que no haya una solución a sus demandas. Aunque la persona que lo acompañe se irá turnando entre los compañeros de la Asociación de Clubes de Cantabria. También se descarta montar una especie de 15-M futbolístico a las puertas de la Federación. «En la primera noche, se querían quedar tres más con nosotros. Pero es un espacio muy pequeño, y tampoco queremos molestar a los vecinos».
Las provisiones para pasar el tiempo en la Federación, o a las puertas de ella, tampoco han faltado. Así, gente de la Asociación de Clubes ha traído «pasteles, quesadas, bebidas...». Incluso ha habido una empresa de colchones que ha ofrecido uno para que Peláez y su eventual acompañante pasen la noche de una forma más cómoda. Tampoco se sienten solos. A través del teléfono móvil, los mensajes de ánimo a través de las redes sociales son constantes.
José Ángel Peláez protestará ante la Federación Cántabra de Fútbol «los días que hagan falta. Me está minando más la salud cómo se destruye a una entidad como la Sociedad Deportiva Reocín por evitar que alguien pueda ver las cuentas de la Federación. Eso me está perjudicando más que el desgaste físico de esta protesta».