Después de que el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Castañeda dieran a conocer que los beneficios que este municipio recibirá por la explotación del vertedero de Carceña ascenderán a 90.000 euros fijos anuales y a 60 céntimos por tonelada de vertido, la gran incógnita es qué pasará con Piélagos cuando en marzo entre en funcionamiento el vaso. Este término municipal, que es el más afectado por la puesta en marcha de las instalaciones porque será el único que soporte su impacto visual y el tráfico pesado, parece haberse quedado atrás en las negociaciones. A día de hoy, se desconoce si recibirá o no una compensación por la serie de molestias que su puesta en marcha (para el mes de marzo) generará en sus vecinos.
Por ello, ayer -un día más tarde de que el alcalde de Castañeda, Santiago Mantecón, agradeciera al Ejecutivo la medida adoptada y resaltara lo «beneficioso del acuerdo»- las miras estaban puestas en Piélagos y, más concretamente en su regidor, Enrique Torre, que desde hace unos meses viene reivindicando que se tenga en cuenta al municipio pero, sobre todo, a sus vecinos.
Aunque no quiso entrar en detalles, Torre se remitió a sus declaraciones del pasado mes de diciembre, en las que adelantaba que iba a mantener conversaciones con la empresa para exigir algún tipo de beneficio. «Nosotros seremos los que verdaderamente suframos el transporte pesado y el impacto visual», indicó entonces el regidor. Una postura firme que, a su juicio, trata de minimizar las molestias que produzcan a los vecinos y que, al menos de entrada y como sucede con el alcalde de Castañeda, cuenta con el respaldo y «la buena sintonía» del Ejecutivo.
Tan es así que, al poco tiempo de reunirse con el Consejero de Medio Ambiente, Javier Fernández, Torre aseguró que desde el Gobierno regional «no se ve con malos ojos que tratemos de llegar a un arreglo».
Un arreglo que Piélagos deberá abordar con los principales responsables de la empresa encargada del vaso -que es pública en un amplio porcentaje- si quiere llegar a una compensación por ser parte implicada de la explotación de un vertedero que dará servicio a todo Cantabria. Deberá ser cuanto antes, porque aunque el panorama es similar al de hace unos meses, ahora marzo está a la vuelta de la esquina.