Se cumplieron los peores augurios. Tanto el Gobierno de Cantabria como los sindicatos mayoritarios habían advertido que en el primer trimestre se iban a superar los 50.000 parados, un récord histórico en la región. Sólo se ha necesitado el primer mes del año para traspasar esta barrera psicológica al cerrar enero con 51.879 personas sin trabajo. En ese mes, 2.606 cántabros pasaron a engrosar las listas del desempleo, lo que supone un 5,29% de incremento respecto al mes anterior y más de un punto sobre la media española, que fue del 4%. Pero la cifra aporta un dato quizás más grave y preocupante para el futuro: desde que hay registros pormenorizados en Cantabria, año 1996, nunca se había anotado en un mes de enero un aumento sigual.
La crisis llegó más tarde a Cantabria y eso permitió que las tasas de paro en la comunidad autónoma fueran mejores que en el conjunto de España. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) se sitúa en el 15,93% mientras que la del conjunto del país es del 22,85%. Pero ahora el desempleo está creciendo más en la región en los últimos meses. El de enero fue el quinto mayor aumento en relación al resto de comunidades autónomas.
Según los datos difundidos ayer por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la subida de enero en Cantabria es la sexta consecutiva desde agosto. Y lo que es más grave, el 38,69% de los parados cántabros no cobra ningún tipo de prestación por desempleo. Concretamente, 19.069 parados no recibían prestaciones, subsidios o rentas por desempleo. El 61,3% restante (30.204 personas) perciben prestaciones contributivas, subsidios o rentas activas de inserción.
A la cabeza
En comparación con el mismo mes de 2011, el desempleo ha repuntado un 13,27% en la región, al contabilizarse 6.079 parados más y es la tercera subida más alta en el conjunto de España. Cantabria tiene 20.000 parados más que antes de la crisis, en enero de 2007.
El sector servicios sigue sufriendo la temporalidad y ocho de cada diez de los parados registrados en enero, un mes tradicionalmente malo para el empleo, pertenecían a este ámbito (2.081 personas). La construcción, el sector que más desempleo ha dejado por la crisis, sumó 298 más y la industria 261. Mientras, en la agricultura el desempleo se redujo en 19 personas, y en 15 entre el colectivo sin empleo anterior.
Con estos datos, el 64,5% de los parados se engloban en el sector servicios, hasta un total de 33.503 personas, seguido de lejos de la construcción (9.761), industria (4.611), el colectivo sin empleo anterior (3.394) y la agricultura (610).
Prácticamente el 53% de los parados cántabros eran hombres y el 47% restante mujeres. Por edades, nueve de cada diez eran mayores de 25 años. Al finalizar el primer mes del año había en la región 5.812 extranjeros sin trabajo, un 2,83% de incremento y un 12,88% más que hace un año, un porcentaje casi cuatro veces mayor que la media española.
La contratación sigue la misma tónica y predominan los empleos eventuales. El año 2012 se estrenó con la firma de 9.640 contratos, un 9,39% menos que hace un año. El grueso de las rúbricas correspondieron a contratos temporales (8.919), que suponen una caída del 8,9% en términos intermensuales y del 5,96% en relación al año anterior. Los 721 restantes fueron contratos indefinidos, un 10% más que en diciembre pero un 37,58% menos que hace un año.
«Y esto no va acabar aquí», según los sindicatos, que exigen medidas urgentes y aventuran que las cifras seguirán siendo negativas en los próximos meses y a lo largo del año, con leves respiros en las temporadas de Semana Santa y verano.
Amelia Salcedo, de CC OO, resaltó que el crecimiento interanual ha superado el 13%. Comisiones Obreras calificó de «escandalosamente preocupante» que 124 personas de media se hayan apuntado cada día de enero al paro en la comunidad autónoma. «El desempleo se está llevando por delante proyectos de vida de miles de cántabros».
La secretaria de Empleo de UGT en Cantabria, Ana Belén Álvarez, calificó la situación de «insostenible» por lo que «hay que pasar a los hechos». Abogó por un plan que frene la «destrucción galopante» de puestos de trabajo y asiente las bases para «empezar a crearlos». A su juicio, la clave del problema no es la reforma laboral, sino que las pequeñas y medianas empresas de Cantabria no tienen capacidad de financiación.