Las reacciones políticas se sucedieron ayer al traspasar Cantabria la barrera de los 50.000 parados. Frente al compromiso del Gobierno regional de tomar medidas de inmediato, la oposición (PRC y PSOE) censuró al Ejecutivo al considerar que no actúa para atajar la sangría del desempleo que ya lleva seis meses consecutivos de crecimiento.
Las medidas contra el desempleo «no pueden esperar», admitió el presidente cántabro, Ignacio Diego, y precisó que este problema «está por encima de todo». En declaraciones a los periodistas, avanzó que el Ejecutivo ha diseñado ya varias líneas de trabajo con ejes prioritarios e iniciativas a «inmediato» plazo. Son medidas que no adelantó pero que «se enriquecerán» con las aportaciones que haga la patronal cántabra, los sindicatos y resto de agentes sociales. «La sociedad no puede esperar», insistió, por lo que las medidas «tienen que ser a corto plazo».
Horas antes, poco después de conocerse las cifras del paro, el Gobierno de Cantabria apostó por la Concertación Social como «una de las grandes herramientas para abordar la reactivación del mercado laboral». Evitando la habitual comparecencia pública de la responsable de Empleo, reafirmó mediante una nota de prensa su «apuesta firme y decidida» por el diálogo con patronal y sindicatos. Negó que esté inactivo y anunció medidas.
Por un lado, la convocatoria de las mesas sectoriales de Industria y de Comercio, para el 10 y 15 de febrero, y por otra la Mesa del Empleo. El principal cometido de esta última es el Plan de Empleo, «una herramienta que supondrá otro paso más para la recuperación». Será un documento, a juicio del Gobierno del PP, en el que se articularán medidas «concretas» que tendrán carácter transversal. «Afectarán a sectores clave, pero incentivarán la dinamización de todo el tejido productivo. No será la única medida, pero sí jugará un papel fundamental».
Otro paso en las políticas del Gobierno será acabar con la demora media en el pago a proveedores. Subsanar esa situación, argumenta el Ejecutivo regional, supone abordar uno de los «principales problemas que denuncian pymes y autónomos, auténticos protagonistas de la recuperación. Devolver la liquidez al sistema es apostar por la economía productiva».
Del otro lado, el expresidente regional y secretario general del PRC, Miguel Ángel Revilla, opinó que el Gobierno de Cantabria «no puede seguir ni un día más de brazos cruzados» y exigió a Diego que «dé la cara». El líder regionalista pidió al jefe del Ejecutivo que exponga «de una vez» sus políticas de empleo y dinamización económica, «si es que las tiene». En caso contrario, Revilla advirtió que «de seguir por el camino actual Cantabria se aproxima a un desastre de consecuencias difícilmente imaginables».
En la misma línea, la vicesecretaria general del PSOE, Rosa Eva Díaz Tezanos, calificó la situación de «extrema gravedad». «En los últimos seis meses en Cantabria han engrosado las listas del paro 10.000 cántabros más», resaltó la portavoz parlamentaria. «Esa es la triste realidad que nos presenta un Gobierno, el del PP», y recordó que Ignacio Diego llegó al poder con una comunidad autónoma «creando empleo». Tal es la situación para el PSOE, que requiere un acuerdo global por el empleo entre sindicatos, patronal y partidos.