Paro total en la planta de Teka en Cajo. La plantilla completa, compuesta por 420 trabajadores, secundó ayer la huelga de 24 horas convocada en un día de frío y nieve para protestar por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado en Madrid para despedir a 188 operarios de la fábrica santanderina
Desde las 5,30 de la mañana los trabajadores ya estaban concentrados a las puertas de la planta de Cajo y por la entrada de La Reyerta. Igual que el martes en el paseo de Pereda, se repitieron los cortes intermitentes del tráfico por espacio de unos minutos. Durante toda la jornada la actividad en la factoría fue nula, con la única permanencia de un servicio de seguridad externo.
Portando la pancarta habitual de 'Teka y Santander, toda una vida juntos. No a los despidos', los trabajadores corearon consignas de rechazo al traslado de la producción de cocinas a Turquía y al ajuste de plantilla. También colgaron un monigote que representaba al director de la fábrica, Diego Recio.
Para combatir el frío, los huelguistas encendieron hogueras con leñas para calentarse. La nota solidaria la pusieron los restaurantes Picos de Europa, Casa Mariano, El Molino y el Serbal, que suministraron calderos de sopa de ajo y caldo caliente.
El presidente del comité de empresa, Luis Fernández, calificó de «crucial» la reunión del próximo martes, 7 de febrero, con la empresa, en la aunque no esperan mucho «veremos si tienen voluntad de negociar». Las movilizaciones se retoman el lunes con una concentración a las puertas del Parlamento a las cinco de la tarde, mientras se celebra un pleno. El jueves, 9 de febrero, habrá otra jornada de huelga de 24 horas y por la tarde, a las siete, una manifestación desde la plaza de Numancia hasta el templete de los jardines de Pereda.
Los sindicatos insisten en que las cuentas aportadas, «en una sola hoja» de los 2.000 folios que componen el expediente, «están maquilladas». La empresa alega unas pérdidas de 8,5 millones de euros incluyendo gastos de todo el grupo. «Y tampoco sabemos si es verdad o mentira», por lo que reclaman «datos» a Teka y que «nos demuestren las cuentas». El presidente del comité de empresa alertó a los santanderinos contra una persona, una mujer, que está recaudando dinero por las casas y comercios de La Gándara y aledaños «supuestamente para ayudar a los trabajadores de Teka, algo que es absolutamente falso».
La compañía dijo respetar el derecho de los trabajadores a secundar el paro y a manifestarse pero consideró que este tipo de acciones no contribuyen a «mejorar la viabilidad de la empresa» ni favorece un clima de entendimiento y de diálogo.
Capacidad limitada
Mientras, el presidente regional, Ignacio Diego, avanzó ayer que el Gobierno de Cantabria seguirá trabajando para buscar una solución que permita mantener el empleo pero es consciente de que el ERE es una decisión de una empresa privada y la capacidad para actuar del Ejecutivo es «limitada». Diego explicó que el Ejecutivo está analizando el expediente, un documento «prolijo y extenso» que requiere de un «estudio esmerado».
A partir de ahí, seguirá manteniendo contactos con la dirección y con los sindicatos con el objetivo de que el empleo se mantenga, «sabiendo que es una decisión de una empresa privada y que el Gobierno de Cantabria tiene una capacidad limitada».
Subrayó que toda la capacidad que tenga la va a poner sobre la mesa «desde el trabajo y la seriedad» y «no desde los gestos que no llevan a ningún sitio». «Huimos de los gestos y queremos ir a las soluciones», precisó el líder popular.