La vicepresidenta del Gobierno de Cantabria y consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, reclamó ayer a su homólogo en el Gobierno Vasco, Rafael Bengoa, el restablecimiento de la atención sanitaria de los vecinos de Castro Urdiales en los centros sanitarios del País Vasco, un servicio que se vio interrumpido en enero de 2011 -tras el acuerdo firmado por los responsables del área de ambas comunidades- y que, ahora, Cantabria pretende recuperar.
Como se recordará, en ese acuerdo (que fue rubricado por el Gobierno PRC/PSOE) quedó plasmado que el municipio castreño asumiría la atención de su propia población en todas aquellas especialidades a las que pudiera dar cobertura, una situación que el Ejecutivo popular quiere revertir.
De ahí la reunión que ayer mantuvieron, en términos «cordiales», Sáenz de Buruaga y Bengoa, en la que la consejera cántabra reivindicó «una vuelta a la situación previa al 1 de enero de 2001».
Según explicó la vicepresidenta, «el acuerdo que hace un año alcanzaron el Gobierno Vasco y el anterior Ejecutivo cántabro ha supuesto un antes y un después en las relaciones entre ambas comunidades en lo que a asistencia sanitaria se refiere, pues supuso que los vecinos de Castro Urdiales dejaran de ser atendidos en los centros hospitalarios del País Vasco».
Sáenz de Buruaga recordó que «Cantabria y País Vasco han tenido tradicionalmente unas relaciones pacíficas y fructíferas» en cuanto a asistencia sanitaria respecta y que «así deben ser de nuevo», deseo por el que pidió a Bengoa su colaboración para «restablecer, regularizar y garantizar los derechos de los ciudadanos castreños a que sigan siendo atendidos en centros sanitarios del País Vasco».
Y es que desde la firma del acuerdo por el que este servicio quedó interrumpido el número de vecinos castreños atendidos en la comunidad vecina se ha reducido en casi un 70%, pasando de los cerca de 4.400 pacientes a 1.260.
En sintonía con Sáenz de Buruaga, Bengoa aseguró, por su parte, que a su Consejería le gustaría «solventar el tema de la atención limítrofe lo antes posible porque lo que está provocando es que desviemos la atención de otros contenidos como son la mejora de la atención a los pacientes crónicos y la búsqueda de un sistema sanitario sostenible». Algo que País Vasco y Cantabria intentan encontrar desde ayer con sus consejerías sanitarias dadas de la mano.