«Cuando te dicen que tienes cáncer piensas que no vas a sobrevivir, pero eso ha cambiado. Los enfermos tienen que saber que, aunque parezca mentira, la vida vuelve a ser como antes». Este es el mensaje de esperanza que quiere transmitir Beatriz Ramallal, a quien hace cuatro años le diagnosticaron un carcinoma en el pecho precisamente el 19 de octubre, Día Mundial del Cáncer de Mama.
Según la Sociedad Española de Oncología, el hecho de que el 25% de la población vaya a padecer algún tipo de cáncer a lo largo de su vida habla por sí solo de la gravedad del problema y lo convierte en la plaga del siglo XXI.
Además, en la actualidad todavía persiste la falsa creencia de que el cáncer es una enfermedad terminal.
Sin embargo, el jefe del servicio de Oncología del Hospital Valdecilla, Jaime Sanz Ortiz, recalca que la realidad es que el cáncer es una patología cuyos tratamientos han dado un paso de gigante en los últimos diez años.
«Ahora conocemos mejor los mecanismos de esta enfermedad y utilizamos las dianas directas sobre las moléculas anómalas, lo que ha abierto una gran cantidad de posibilidades nuevas y positivas que van consiguiendo un aumento significativo del número de curaciones» de forma que, en muchas ocasiones, el cáncer se controla hasta el punto de convertirlo en un proceso crónico.
Este es el caso de tumores como, por ejemplo, los de mama, pulmón o colon que han conseguido mejorar exponencialmente el pronóstico que tenían hace apenas una década. Ello hace que «el porcentaje de pacientes que vemos en la consulta se haya triplicado pero no porque haya más casos, sino porque continúan viniendo enfermos que hace diez años hubieran sido inviables».
Por esta razón, el jefe de Oncología considera que existen muchos motivos para perderle el miedo a la enfermedad porque «en el 80% de los casos la ciencia puede contenerla por un importante periodo de tiempo y con buena calidad de vida para el paciente».
Houston está en Cantabria
Otra falsa creencia es que para recibir el mejor tratamiento hay que viajar al extranjero, un extremo que Sanz desmiente de forma categórica.
En su opinión, el hospital Valdecilla es un centro integral de cáncer, algo que es fruto del trabajo de muchos y muy buenos profesionales. «Tenemos un centro de primera línea, y si uno se marcha a Houston, le darán lo mismo que en Cantabria, pero aquí más barato», afirma de forma categórica.
Al responsable de oncología se le llena la boca cuando habla del hospital y del compromiso y la forma coordinada en que trabajan sus profesionales. «No hay un servicio de oncología, sino que se trabaja por grupos de tumores en los que participan todos los que tienen algo que decir sobre el mismo».
Por ello, Sanz afirma con orgullo que Valdecilla es un hospital en el que se coge a un enfermo y en 15 días no sólo tiene resuelto el diagnóstico histológico, biológico y biomolecular, sino también establecido su plan terapéutico.
Ello no sería posible sin la labor de todo el personal sanitario que como Asunción Ruiz de la Fuente o Lucía Saiz, coordinadoras de planta y de consultas respectivamente, ayudan y acompañan constantemente a los pacientes en esa dura travesía que comienza con el diagnóstico y finaliza meses o años más tarde.
Las dos llegaron a Oncología desde otros servicios del hospital y se sintieron atrapadas por la importancia del trabajo y lo gratificante que para ellas resultaba su labor diaria. «Los pacientes son auténticos héroes, tienen una paciencia infinita y están dispuestos a todo», explica Lucía Saiz, quien cree necesario ponerse en el lugar del enfermo, tener una sensibilidad especial y comprender lo que necesitan hasta que interiorizan lo que tienen.
En este camino, Asunción destaca la importancia de contar con recursos personales y emocionales para saber escucharles, «porque los miedos van cambiado en cada fase del proceso y los pacientes saben que estamos en su cabecera como parte de su familia, no sólo para ponerles la medicación». No cabe duda de que los profesionales de Valdecilla cuentan con este perfil especial.