Durante el día de ayer nevó todo lo que no lo había hecho en los tres días que lleva Cantabria azotada por una ola de frío. No se esperaban grandes nevadas pero éstas llegaron donde suelen: Campoo, Liébana y Vega de Pas, especialmente.
Los reinosanos encontraron por la mañana su ciudad con una buena capa de nieve, y lo que es peor, con fuertes heladas -tuvieron siete grados bajo cero- que hacía difícil el tránsito. Tal es así que los operarios encargados de repartir sal por las calles, tuvieron que romper los bloques en las tolvas porque también se había helado. La acumulación de nieve comenzó a pesar en los tejados más frágiles de la capital de Campoo, por lo que los bomberos tuvieron que retirar algunos aleros. La primera gran nevada sirvió para que los más pequeños salieran a la calle a disfrutar de los juegos sobre la nieve del Parque de Cupido. Están acostumbrados al frío y a la nieve.
La comarca lebaniega no se quedó atrás, especialmente en las zonas más altas. Los accesos a Liébana, tanto desde el Desfiladero de la Hermida, como desde los puertos de San Glorio y Piedras Luengas, estuvieron abiertos al tráfico, y la carretera limpia de nieve, gracias al constante paso de las pala quitanieves. En Tresviso las cosas estuvieron un poco más difíciles. Un vecino de la localidad, Miguel Campo, contaba que la carretera hasta Sotres estaba abierta, incluso para vehículos pequeños, «pero han sido pocos los que han llegado hasta nuestro pueblo». En esta pequeña localidad estuvo nevando ayer durante todo el día y ya tienen acumulados 20 centímetros de nieve, con tormenta y viento.
Carretera abierta
En la Venta Pepín, en las inmediaciones del puerto de Piedrasluengas, estaban en similares condiciones: carreteras abiertas gracias a las palas pero también 20 centímetros de nieve. En el puerto, arriba, el espesor era de 40 centímetros.
Ramón Dobarganes, vecino de Vejo, contaba una anécdota: «Estos días de nieve, por las inmediaciones del pueblo, han pasado un oso y dos escañetos (cachorros de oso)». En la localidad de Caloca, una de las más altas de Liébana, vive Manuel García quien, a pesar de haber soportado en su pueblo cinco grados bajo cero, informaba ayer de que «no es excesiva la nieve, pero sí hay que tener mucho cuidado con el hielo porque ofrece peligro».
Pero además de en estas zonas tradicionales de nevadas y frío, los valles pasiegos no se libraron de la nieve que bajó, por ejemplo, hasta el pueblo de Ontaneda, situado a 180 metros de altitud, y donde se necesitaron las cadenas para transitar por esa zona. La nieve no se dejó ver en las zonas costeras, y en el interior, llovió copiosamente. Las temperaturas siguieron siendo frías, no superando los 8 grados de máxima, que marcó Santander. Las mínimas fueron más moderadas por lo que la llegada a primera hora de la nieve sorprendió a más de uno. La organización del operativo, y la distribución de las palas quitanieves, no sólo las propias del Gobierno de Cantabria sino también las contratadas, han conseguido que ningún pueblo de la región se haya quedado aislado.