La restauración ambiental del monte litoral Sierra Parayas de Maliaño ha dado un paso decisivo en 2011. En cinco meses de trabajo se han mitigado las principales problemáticas ambientales y se han sentado las bases de la regeneración del último vestigio de los robledales autóctonos de la Bahía de Santander.
Gracias a las subvenciones de las Consejerías de Medio Ambiente y Empleo y Bienestar Social del Gobierno de Cantabria, la Asociación RIA ha desarrollado una nueva fase del proyecto que ha conllevado la contratación de siete especialistas con estudios superiores, dos capataces, catorce peones forestales y diecinueve empresas relacionadas con la gestión de residuos, obra civil, trabajo forestal y jardinería, según explica el presidente de este colectivo, Diego Cicero.
Los trabajos realizados por este equipo interdisciplinar han fructificado en la finalización de actuaciones emprendidas hace tres años como la limpieza y gestión a vertedero autorizado de más de siete mil kilos de basuras y la erradicación de especies herbáceas invasoras, entre ellas el plumero y la hiedra alemana, que han sido arrancadas de raíz y sustituidas por especies propias del sotobosque del robledal como helechos y plantas trepadoras. En la misma línea se ha talado el 50% de los árboles alóctonos que dominaban las nueve hectáreas de monte, plantando en su lugar 2.500 árboles y arbustos entre robles y otras veinte especies autóctonas como encinas, avellanos, fresnos, endrinos y castaños. Estos ejemplares, destinados a formar la futura masa forestal, convivirán con las acacias, mimosas y eucaliptos que no se han talado hasta que alcancen un porte adecuado, momento en que se continuará con la tala de las especies exóticas para no dejar el monte desprovisto de arbolado en ningún momento.
Este proyecto también ha incluido la mejora ambiental de la laguna de agua dulce existente -un antiguo yacimiento minero a cielo abierto- y que se ha basado en la limpieza de residuos y especies invasoras y en la creación de una pequeña depresión que facilita el desagüe del pozón hacia otra charca contigua en periodos de intensas lluvias. De esta manera se ha creado un sistema de humedales interconectados cuya funcionalidad ecológica y paisajística se ha completado con la plantación de un bosque de ribera dominado por los sauces y con la introducción de especies acuáticas como el carrizo y la espadaña. Estas mejoras tienen como objetivo incrementar la capacidad de acogida del hábitat, resultando de especial interés para la conservación de una pareja de martín pescador que desde hace años reside en el mismo de forma permanente.