Cristina Serna había ido a la misa de Santa Águeda acompañada por varias amigas, entre ellas Marimar Ruiz, que es de Bolmir, pero que tiene mucha relación con Matamorosa. «Estábamos en silencio. Escuché un ruido muy raro y le pregunté a Marimar qué era lo que pasaba. Me dijo que serían los cohetes de la fiesta. De repente, miré hacia arriba y vi cómo el techo se abría. Le dije a mi amiga ¡vamos!, y eché a correr. Después miré hacia atrás y no volví a verla».
Cristina Serna, junto al resto de las mujeres que resultaron heridas, estaba en el Hospital Tres Mares de Reinosa, donde fueron atendidas, a la espera de saber algo de su amiga.
Marimar Ruiz Vega, de 56 años de edad, y vecina de Bolmir, sufrió un traumatismo craneoencefálico, provocado por el golpe que le asestó una parte del techo al caer. Además, había perdido sangre debido a dos brechas que tenía en la cabeza, que fueron cosidas. Tiene, además, una fractura en la escápula. Éste fue el diagnóstico que hicieron los médicos del Hospital Tres Mares, no sin problemas, ya que se dio la circunstancia de que la máquina de rayos se encontraba averiada. Según los médicos que la atendieron, «tuvo suerte, ya que el golpe le dio de lado y no frontalmente, lo que hubiera sido fatal». Tras recibir las primeras atenciones en Reinosa, la mujer fue trasladada al Hospital Valdecilla en una UVI medicalizada, a petición de sus familiares, para ser revisada más a fondo.
Otras cuatro mujeres heridas, fueron trasladadas al mismo Hospital Tres Mares desde Matamorosa, mientras que una sexta, llegaba una hora después por su propio pie. Los médicos las dieron de alta tras curarlas de diversas heridas de levedad.
Lo que debía haber sido una jornada de fiesta se tornó en un mal día. A Milagros Escudero la pusieron cuatro grapas en la cabeza y la curaron de un corte profundo en el dedo. «Crujía el techo», relataba, «yo pensaba que era hielo. Así que no me moví. Me quedé quieta, y cuando vi lo que pasaba, salí corriendo».
Una amiga de Milagros, Mari Carmen Puente, también resultó herida. Ambas habían ido, como cada año, a la misa de Santa Águeda a Matamorosa desde Guriezo, donde viven. A Mari Carmen le han dado tres puntos en la cabeza, «y tengo algo en el hombro» que ayer no le pudieron diagnosticar por la avería en la máquina de rayos: «Roto no lo tengo, así que iré a mirármelo a Laredo»
Lucía Lucas fue testigo, aunque no resultó herida, pero esperaba que atendieran a su abuela, Elena Puente: «Un chico gritó ¡fuera! pero no nos dio tiempo para reaccionar. Después hubo mucha confusión». Se quejaban de que antes de atenderlas les pedían el número de la Seguridad Social. Al alcalde, Carlos Rayón, se le oyó decir a un sanitario, «ni cartilla ni cojones, atenderla y ya está y si no me la llevo yo en mi coche hasta el hospital».