Ayer fue un buen día, desapacible a consecuencia del frío, pero de vuelta a la normalidad en El Malecón. Un domingo cualquiera, al fin. Atrás quedaron ya el chasco de la inauguración, los experimentos con la alineación y las torpezas. Regresó la cordura y el sentido común se hizo un hueco en las gradas del estadio. La Gimnástica, esta vez sí, cumplió con su papel en el guión. Se enfrentó a un equipo inferior, situado por debajo en la clasificación, y lo ganó. Sin alardes ni florituras, sin apabullar, pero con solvencia y eficacia. Un trabajo sobrio, de despacho, de funcionario. Tres puntos.
Buen inicio
Escuchar el nombre de Siro y Dani Cobo a través de la megafonía, como integrantes del equipo titular, sienta bien. Transmite confianza porque responde a la lógica futbolística. Más centrocampistas creativos en la medular, igual a mayor dominio en la posesión. Que después, tal vez, las cosas no vienen como se las espera, pero la intención ahí está. Se presiente que el equipo va a salir a ganar.
El rival de ayer no es de los mejores que ha recibido la Gimnástica, ni mucho menos. Peleón, sí, pero torpe, con poca llegada y mala puntería. Precisamente uno de esos equipos de la parte de abajo que suelen atragantársele a los blanquiazules, todo sea dicho. No obstante, ayer tarde no sucedió así y ganó el mejor. Y el mejor, y si no el mejor, sí el más destacado dentro del equipo ganador, no fue otro que su delantero centro, que logró los dos goles y escribió su nombre con mayúsculas en la historia reciente de la Gimnástica: Rubén Negredo. Fue el primero en marcar en el nuevo estadio.
Asedio blanquiazul
La primera parte del encuentro fue blanquiazul. El equipo salió valiente e impetuoso y no tardó en dar su primer aviso. Lo hizo Víctor Sánchez, desde la izquierda, con una internada y un lanzamiento cruzado fuera, al que no logró llegar Dani Cobo. Minutos de asedio gimnástico que continuaron con un saque de esquina que acaba rematando Mario, muy fuerte y desviado. Víctor Sánchez continuó protagonizando las primeras acciones de su equipo, y casi a los veinte minutos, volvió a generar una ocasión de gol, pero su remate apenas rozó el exterior de las redes de la portería.
Tocó bien el balón el equipo cántabro, moviéndolo a uno y otro lado, buscando espacios por los que sorprender a una Gimnástica Segoviana algo atolondrada, como si aún no hubiera logrado sacarse el frío de los huesos. Lo intentó, cierto es, pero la presión de los centrocampistas locales dificultó sus acciones. Continuó la Gimnástica generando acciones de peligro. Una de ellas, un peligroso libre directo que Dani Cobo estrelló en la barrera y pasó por encima del larguero.
Poco después, a la media hora de juego, llegó lo que tenía que llegar, el gol. Recogió Siro el balón en el centro del campo y envió un fantástico pase hacia la derecha, donde lo recogió Javi, quien avanzó unos metros y puso el balón en el centro del área. Allí se lo encontró Negredo que acertó en su remate. El tanto hizo justicia esta vez, y la estadística se puso de parte del buen juego. La Segoviana, mientras, hubo de esperar casi al final de la primera parte para acercarse al área de Iván Crespo, pero el lanzamiento de Rubén, muy suave, apenas inquietó a Iván.
Bajón en el juego
Tras el descanso se vivieron dos situaciones bien distintas. Los primeros veinte minutos, de total y absoluto sopor, protagonizados por un equipo negado en ataque, el de Segovia, y otro cómodamente asentado en su parte del campo y viviendo de las rentas, el de Torrelavega. Gómez movió el banquillo y el equipo se desperezó. Lo mismo hizo el entrenador visitante, que introdujo los tres recambios en un plazo de tiempo muy breve.
Carlos Álvarez, que entró por Dani Cobo, aportó velocidad al juego e incluso marcó un gol, pero éste fue anulado al hallarse en posición de fuera de juego. Esta acción, sin embargo, sirvió como estimulante del juego de su equipo, y fue la antesala del segundo gol, casi calcado del primero. Otra vez Siro, esta ocasión enviando el balón hacia la izquierda, donde lo recibió Víctor Sánchez, que centró al área. Negredo, nuevamente, remató con potencia y dejó al portero sin opciones y al encuentro casi visto para sentencia.
Los segovianos se desperezaron un poco e intentaron intimidar a Iván con un lanzamiento de Víctor Pérez que chocó en la base del poste izquierdo. Dos minutos más tarde, ya en el 80, con un lanzamiento de penalti del 10 que casi logra atajar el guardameta torrelaveguense. Los visitantes acortaron la diferencia, pero no dieron impresión de poder obtener la igualada.
Un penalti fallado
La Gimnástica, incluso, pudo aumentar la diferencia, pero Cusi estrelló en el larguero el balón tras haber sido castigados los segovianos con un penalti por derribar a Víctor Sánchez.
Los últimos minutos fueron de tensión, con la Gimnástica encerrada en su campo aguantando los desesperados envites de su rival, que en su afán desesperado por evitar la derrota, incluso perdió a uno de sus jugadores, que llevó más allá del reglamento su ansia competitiva. Aún con todo, y antes del pitido final, el equipo castellano metió el miedo en el cuerpo a los seguidores blanquiazules. Lanzó Mariano, pero el balón no llegó a la portería. Hubiera sido demasiado castigo para los blanquiazules, que ayer merecieron vencer, y lo hicieron.