Los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) han dejado de ser cosa de la empresa privada invadiendo, de la mano del desastre económico, a las administraciones públicas. «Causas económicas y productivas» han llevado al Ayuntamiento de Cabezón de la Sal a presentar un ERE que afectará durante un año a cuatro trabajadores. El Gobierno de Cantabria ya ha dado el visto bueno a la propuesta presentada por la presidenta de la Corporación, Esther Merino (PP), que asegura verse obligada a tomar esta decisión ante «la grave situación económica» de un municipio que acumula una deuda de casi 3 millones de euros, que ya ha metido la tijera al gasto corriente y ha elaborado un plan de ajuste financiero para tratar de sanear las arcas públicas. Es el primer ayuntamiento de Cantabria -desde luego no de España, con casos en Canarias, Madrid o Huesca- que se ha decidido a dar este nuevo paso, pero todo apunta a que no será el último.
«Serias dificultades»
Los trabajadores afectados por el primer ERE de una administración local en Cantabria son personal laboral, operarios del Centro de Día 'El Escaramujo'. Un servicio cuyo coste duplica actualmente la cifra de ingresos. Cuatro educadores que prestan servicio en el centro de día de infancia, adolescencia y familia que oferta desde su creación 35 plazas; que abre de lunes a viernes, de cuatro a ocho de la tarde, y que según se explica en su página web, tiene como objetivo el desarrollo de actividades de desarrollo personal y social; actividades de apoyo a los hábitos de estudio, de tiempo libre y participación comunitaria (juegos, talleres, deportes...) y de apoyo familiar. En definitiva, uno de esos servicios 'de lujo' que podía permitirse un ayuntamiento cuando era rico y que en las actuales circunstancias se hace imposible de mantener.
En el escrito presentado por la alcaldesa de Cabezón de la Sal a la Dirección General de Trabajo se da cuenta de las «serias dificultades» a las que desde hace ya dos años hace frente el Ayuntamiento y de la necesidad de tomar medidas «para garantizar y asegurar la capacidad de pago a los trabajadores y proveedores de servicios básicos del Ayuntamiento».
En vista de lo extremo de la situación, el primer paso fue elaborar un Plan Económico Financiero que fue aprobado en Pleno por mayoría y que estima que la plantilla municipal debe responder a los principios de racionalidad, economía y eficiencia. Dicho esto, los análisis de coste y el número de usuarios señalaron desde el primer momento al 'Programa Escaramujo', cuyo futuro, según la alcaldesa, queda pendiente de conseguir subvenciones que lo permitan volver a la actividad.
«Es un ERE consensuado con los trabajadores. La situación es muy complicada y en el trabajo de reorganización de todos los departamentos descubrimos que en las actuales circunstancias y teniendo en cuenta el número de usuarios en la actualidad, el centro podría funcionar en el futuro con la mitad de la plantilla. Por lo demás, seguimos apostando por él», explica Esther Merino.
Cabezón de la Sal, con 8.500 habitantes (según datos del último censo), tienen una plantilla municipal compuesta por 54 trabajadores entre funcionarios y laborales. Desde ahora, y al menos en los próximo meses, serán cuatro menos. El binomio: menos impuestos y más votos, con más servicios, ha llevado a muchos municipios a doblar sus plantillas para poder atender esa oferta. Ahora, sin dinero para, en algunos casos, pagar la luz, los recortes en personal no han hecho más que empezar.