«Es como si me la estuviera jugando yo». Así de contundente se mostró el presidente de Cantabria, Ignacio Diego, ante trescientos trabajadores de Teka. Llegó solo, andando por la calle Alta, y fue de inmediato rodeado por la mayoría de la plantilla de Teka que le exigieron que no permita la deslocalización de la empresa, le explicaron que ellos mejor que nadie saben que la fábrica de Cajo no tiene pérdidas y le reclamaron que agote todas las vías para que la multinacional alemana cambie su postura y retire el expediente que supondrá el despido de 198 trabajadores.
El presidente regional, al que pusieron dos pegatinas en las que se podía leer el lema «STOP Teka despidos», defendió ante los obreros que el Gobierno está trabajando en la defensa del empleo en la fábrica de Cajo. «Lo que quiero es que os quedéis aquí», dijo y avanzó que está estudiando el expediente y todavía «quedan flecos por mirar». «Ahora me faltan razones», argumentó. Se mostró tajante al decir a los trabajadores que agotará todas las vías para intentar que Teka reconsidere su decisión y se comprometió a mantenerles informados de las gestiones que su Gobierno realice con la empresa. «El miércoles por la tarde volveremos a reunirnos», dijo. En el encuentro, que se prolongó durante quince minutos, Diego explicó que «lo que vamos a hacer, lo vamos a hacer de cara a vosotros». Y ante el temor de los trabajadores de que la empresa quiera cerrar la fábrica y especular con el terreno, Diego insistió en que en los terrenos de la factoría «no habrá pisos».
A las cuatro de la tarde, una hora antes de que comenzara el Pleno en el Parlamento de Cantabria, los empleados de Teka ya estaban concentrados en la puerta de entrada. Protagonizaron gritos y pitadas, se oían campanos y petardos, y portaban pancartas con un 'No al cierre parcial de Teka Santander. 198 despidos injustificados' o 'Todos somos Teka'. Cortaron de forma intermitente el tráfico y ningún diputado se salvó de atravesar la barrera cuando entró al Parlamento.
El más madrugador fue el expresidente de Cantabria, el regionalista Miguel Ángel Revilla, al que también colocaron una pegatinacontra los despidos en Teka y le pidieron su apoyo. Uno a uno fueron entrando todos en el Parlamento. También la consejera de Economía de Cantabria, Cristina Mazas, se acercó a hablar con los trabajadores. El resto, con paso más rápido o lento, fueron entrando entre los gritos de los trabajadores que coreaban «Manos arriba esto es un atraco» o «Teka Santander no se va a mover».
El presidente del comité, Luis Fernández, preocupado por el futuro de la empresa, indicó que en función del resultado de la reunión de hoy analizarán la posibilidad de continuar con las movilizaciones, que podrían incluso endurecerse. «Vamos a intentar tener una negociación tranquila y ver qué nos viene a decir la empresa. A ver si ha cambiado la postura que tenían al principio y entran en la negociación», explicó Fernández.
La empresa registró el ERE la semana pasada en Madrid y aportó una extensa documentación -dos mil folios- parca sibn embargo en las cuentas económicas: sólo en un hoja cuantifica las pérdidas económicas y alega 8,5 millones de euros incluyendo gastos de todo el grupo. Los trabajadores no están de acuerdo con estas cifras. El ERE incluye los 198 despidos anunciados, de los que 188 son de trabajadores de la planta santanderina.