Con ocho millones de euros, los socios mayoritarios de GFB podrían poner en marcha la empresa. Cuatro millones para arrancar la planta y el resto para pagar a proveedores y capital circulante. Lo dijo ayer Leandro Ruiz de la Riva, quien fuera miembro del consejero de administración. Son casi ocho millones menos de los que prevé gastar la firma alemana Fermacell en terminar los trabajos y poner en marcha la factoría si se atiende a la oferta que ya ha puesto sobre la mesa de la empresa en concurso de acreedores.
Según Sainz de la Riva, los alemanes, competencia directa de GFB en la fabricación de fibroyeso en el mundo, añaden al coste inicial la cuantía necesaria para garantizar tres años de funcionamiento sin problemas. En cualquier caso, mientras reivindica la viabilidad d ela planta, el exconsejero ejecutivo no esconde que, en su opinión, la operación de compra de Fermacell sería muy beneficiosa para los alemanes. «Al mismo tiempo se quitan de en medio al competidor y se quedan con la planta por 14,5 millones», dijo ayer ante la Comisión de Investigación del Parlamento.
Cifras contrapuestas
Pero no sólo de eso habló ayer en el Parlamento. Las cifras que según Sainz de la Riva habría destinado el Gobierno al proyecto empresarial objetivo de investigación, están muy lejos de los sesenta millones de euros que el Partido Popular asegura se han ido de la mano de «la nefasta gestión del bipartido». De la Riva aseguró que en la fábrica se invirtieron 80 millones; que 48,3 los aportó GFB y 27,14 el Gobierno de Cantabria. 10,14 capital desembolsado y 17 a través de créditos participativos.
El exconsejero ejecutivo defendió el proyecto, apostó por su viabilidad y avaló el proceder del anterior Gobierno. También reconoció que si finalmente Fermacell se hace con la fábrica, en los 14,5 millones de euros que ha ofertado, será la gran beneficiaria de todo este asunto.
Los esfuerzos de la portavoz del PP por hacer ver que el proyecto empresarial fue un fiasco, dió una y otra vez con un testigo que no se salió un ápice de su declaración en ese sentido, y con la oposición que, además de volver a calificar la comisión investigadora de «acto de revanchismo», asegurando que la velada acusación de corrupción que ha sobrevolado el proceso ya está descartada, aprovechó para instar a los populares a Gobernar.