El 'aterrizaje' de Ryanair en el aeropuerto de Bilbao no supondrá competencia para Parayas, porque son «complementarios». «Hay oportunidad de negocio para ambos». Así lo aseguró ayer el presidente de la compañía irlandesa, Michael O'Leary, durante la comparecencia realizada en el aeropuerto de Loiu para explicar las operaciones que la aerolínea de bajo coste pondrá en marcha desde la capital vizcaína: rutas a Madrid y Barcelona, con dos vuelos diarios, a partir del mes de mayo y posibles conexiones también con Reino Unido, Irlanda e Islas Canarias. «Si las negociaciones van bien, para marzo se pueden anunciar estas conexiones y estar funcionando en verano», aseguró.
Al mensaje tranquilizador transmitido por el máximo responsable de Ryanair, se sumó el del Gobierno cántabro, que manifestó ayer su firme apuesta por mejorar las conexiones del aeropuerto de Santander. Por medio de una nota, que daba respuesta a la pregunta lanzada ayer mismo por el exconsejero de Turismo Javier López Marcano (PRC) sobre las consecuencias para Parayas del desembarco de la 'low cost' irlandesa en Bilbao, el Ejecutivo cántabro señaló que entiende como una «situación normal de mercado» la ocupación de las rutas abandonadas por Spanair de Bilbao a Madrid y Barcelona.
El consejero de Industria y Turismo, Eduardo Arasti, recalcó que el Gobierno de Cantabria «continúa trabajando en aras de potenciar el aeropuerto de Santander». Y defendió que fruto de ese trabajo han sido los recientes acuerdos con Ryanair para dotar a la región de dos nuevos destinos, uno con Valencia, que empezará a operar el 4 de abril con cuatro vuelos semanales, y el otro con Palma de Mallorca -cinco vuelos a la semana-, desde el 2 de marzo.
A 19 euros el viaje
Con los enlaces desde Bilbao a Barcelona y Madrid, la aerolínea irlandesa prevé transportar 400.000 viajeros al año y crear 400 puestos de trabajo indirectos. Además, estima que el ahorro para los pasajeros ascenderá a 50 millones de euros anuales y que los precios de la aerolínea 'low cost' -entre 19 y 25 euros- obligarán a sus competidores a bajar las tarifas. En su comparecencia, O'Leary explicó que la decisión de empezar a operar en el aeropuerto de Loiu tiene por objetivo «minimizar» el impacto del cierre de la aerolínea Spanair. Una maniobra calificada de «terrorismo empresarial» por los trabajadores de la compañía quebrada, que ayer intentaron boicotear la presentación de Ryanair, provistos de silbatos, sirenas y pancartas, y que finalmente se enfrentaron a O'Leary, con gritos e insultos, cuando éste posó ante las cámaras, de espaldas a ellos, haciendo el símbolo de la victoria.