«Es una pena y más en estos tiempos de crisis que vivimos». Los vecinos de la calle San Vicente de Maoño (Santa Cruz de Bezana) estaban consternados. Sobre las dos de la tarde, un incendio provocó diversos daños en una de las viviendas unifamiliares de la barriada. El fuego pudo producirse por un cortocircuito y los ocupantes (un matrimonio de mediana edad) tuvieron que abandonar la casa. Según explicaron los vecinos, se quedaron en el domicilio de un familiar después del siniestro.
Unas horas después del suceso, la preocupación era la nota predominante en los rostros de los habitantes del barrio. «Me da mucha rabia lo que ha pasado porque los dueños de la casa son una familia humilde, trabajadora y muy querida en el pueblo», explicaron algunos. Otros se mostraron más lacónicos: «Es un auténtico palo», dijeron. A muchos el suceso les había dejado mal cuerpo y la emoción les quebraba la voz, al pensar en lo que podía haber pasado.
Sobre las 14.00 horas, una columna de humo alertó a varios residentes. «¡Oye que se está quemando algo!», fue uno de los comentarios más repetidos entre los vecinos de la casa afectada. Sus peores presagios se confirmaron cuando escucharon acercarse las sirenas del camión de bomberos.
La vivienda, una casa unifamiliar, es propiedad de una pareja que rehusó hacer declaraciones pero se declaró «muy afectada» por lo sucedido. Las llamas causaron daños de diversa consideración en el inmueble. Al Servicio de Emergencias 112 no le constaba que los moradores estuviesen en la vivienda en el momento en el que se inició el fuego. Sin embargo, varios vecinos aseguraron que ayudaron a los dueños -que salieron «prácticamente con lo puesto»- a sacar enseres y muebles de la casa, mientras las llamas se propagaban. Otros incluso comentaron que la mujer había sufrido heridas en una mano al intentar frenar el avance del fuego.
Un cortocircuito
Tras el aviso, los bomberos de Santander se personaron en el lugar de los hechos. Todo apunta a que el fuego se inició por un cortocircuito. Las estancias más afectadas fueron el salón y una de las habitaciones, aunque el resto del domicilio también sufrió daños por culpa del calor y el humo.