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«Llegó un momento en que Sodercán nos acusó de ser unos inútiles»

CANTABRIA

«Llegó un momento en que Sodercán nos acusó de ser unos inútiles»

Mario Esquivel, exconsejero delegado del GFB, defiende ante la Comisión del Parlamento que «la falta de dinero» dejó varado el proyecto

09.02.12 - 01:05 -
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«Llegó un momento en el que Sodercán nos acusó de ser unos inútiles y de no saber nada de fibroyeso y comenzó a asegurar que ellos sí». Mario Esquivel, consejero delegado de GFB, explica así cómo las buenas relaciones que inicialmente mantuvieron los dos socios de la empresa -Euroamérica y Gobierno- comenzaron a deteriorarse con la entrada en escena de Salvador Blanco, responsable de la empresa pública desde 2007. Un asunto «muy desagradable, que nunca fue posible reconducir», en palabras del máximo responsable de la fábrica, cerrada sin que alguna vez llegará a funcionar y ahora inmersa en un proceso de investigación. Un asunto constatable en la hemeroteca que, a partir de esa fecha, guarda periódicos con cruces de acusaciones y peticiones de dimisión casi diarias. La llegada de Blanco cambió la estrategia del Ejecutivo PRC-PSOE. Según su equipo porque era el momento de cerrar el grifo, según el director de GFB, de manera «inexplicable».
Sea como fuere, Esquivel insistió ayer ante los miembros de la mesa que indaga sobre un proyecto empresarial en el que los populares aseguran que se ha perdido 60 millones de dinero público, que GFB ha mantenido hasta al último momento su apuesta por la fábrica dando una razón de peso: «Perderá mucho dinero». Fue la falta de dinero en el último momento, allá por 2007, con la fábrica prácticamente acabada, la que sembró de desencuentros las relaciones entre el socio mayoritario y el nuevo Gobierno y dejaron, aseguró, el proyecto «económicamente varado».
Desencuentros al margen, Esquivel desvió la posibilidad de apuntar con el dedo a los responsables de que la apuesta empresarial se convirtiera en nada y juzgar lo ocurrido. Hasta en dos ocasiones afirmó que en todo este asunto no existen culpables y que ambos socios se han visto perjudicados por un proyecto cuya única razón para no salir adelante fue la económica. «En concreto, la crisis, y que no llegaron los seis millones necesarios para poner en marcha la factoría ya que la Administración regional no los pudo poner, por la razón que tuviera, y el socio mayoritario no los pudo conseguir». Esa fue la explicación que ayer dio quien ostentó el cargo de director general desde que comenzó a gestarse el proyecto. Según detalló, no se consiguieron las subvenciones que había comprometido el Gobierno, del 20%, correspondientes a 13,6 millones, y que se quedaron en el 4 % (2,6 millones).
Fermacell, la mejor opción
La oferta de la empresa alemana Fermacell para hacerse con la factoría, a un paso de la liquidación, volvió a ocupar ayer gran parte de la sesión. Mientras los regionalistas esparcen por la sala de comisiones su sospecha de que la «operación alemana lleva tiempo gestándose» y que podría cerrarse con la fábrica en manos alemanas «a precio de ganga», en el Partido Popular se esmeran en dejar claro que el asunto está en manos de la justicia y por tanto del juez, lo que quiere decir que ellos no tienen nada que ver.
Sin embargo, la opinión de quien fuera director general de GFB es que Fermacell es la única compañía que puede retomar el proyecto. «Obviamente se la quiere quedar por nada, es una ganga, pero es el único que
puede sacar adelante el proyecto porque tiene los técnicos y conoce el mercado. Nadie mejor que el grupo alemán Xella, el principal productor mundial de fibroyeso, para retomar el proyecto de GFB».
El director reconoció que valorar una compañía es complicado, pero no dudó en asegurar que personalmente fijaría su precio «entre 85 y 95 millones de euros». Una cantidad que está muy lejos de los 14,5 que ofrece Fermacell, pero también precisó que «una empresa que no ha arrancado, en teoría, no vale nada. 14,5 millones puede ser una cifra baja pero con eso, además de otros 15 millones en capital de trabajo y dinero para arrancar, no sé qué decirles. No soy quién para valorarlo pero 14,5 millones, sinceramente, no lo veo mal» dijo lamentando que si finalmente el proceso se resuelve de esa forma GFB se quedará sin nada. Una circunstancia por la que, dijo también, le consta que Sebastián Tena intentará «hasta el final» salvar la fábrica.
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