El pasado lunes, Castro Urdiales sumó un nuevo episodio en su historial de asaltos en establecimientos hosteleros. Fue en el restaurante La Goleta. Los ladrones se llevaron varios objetos y dinero en metálico así como causaron numerosos desperfectos. También intentaron entrar en otros dos locales contiguos, como delataban los golpes en sus entradas. En el mesón La Gaviota decidieron tapar el acceso. Por lo visto, las medidas de seguridad no cohiben a los asaltantes, que violentaron el establecimiento a pesar de las cámaras.
Un marinero dio el aviso de este robo y sostiene que, de madrugada, se ha topado en varias ocasiones con negocios atacados. Incluso ha llegado a sorprender a «algún ratero» en plena faena. Hace un año fue víctima de un atraco perpetrado por dos árabes que le golpearon «con un palo en la cabeza». Todos los asaltos se producen de noche porque «entre las dos y las cinco de la mañana, la zona queda desierta». Algo que suscriben los dueños de Correría, punto neurálgico de la hostelería castreña.
Bares y también comercios
Pocos bares o restaurantes se han librado de asaltos o tentativas de robo en los últimos años. Y muchos establecimientos comerciales aseguran haber corrido la misma suerte. Además, aseguran que las mallas que cubren el vallado de las obras de la plaza del Ayuntamiento han aumentado la desprotección de una calle que transita entre soportales. «Queremos que las quiten porque el beneficio (quitar el polvo) no compensa la inseguridad que genera», matizan.
Un vecino que frecuenta uno de los negocios atacados el lunes subraya la desprotección de los hosteleros: «Como no son robos graves, no se activan dispositivos policiales a las salidas del municipio y los autores pueden escapar enseguida por la autovía». El empleado de un mesón afectado afirma que, «por el botín que sustraen, habitualmente pequeño, parecen preocupados por burlar condenas importantes si son cogidos. Son más costosos los daños materiales que dejan». Algunos propietarios y clientes se muestran más indignados: «A veces, dan ganas de crear patrullas urbanas».