Nos han distinguido como ciudad destacada en el cuidado del medio ambiente. Pero nuestros contertulios hablaban de ello centrando el debate, esta vez, en la bahía, su uso y su riqueza, su configuración y otros detalles, como siempre, a propuesta de don Tertulio.
-He hablado estos días, fuera de este círculo cafeteril sobre la distinción de Santander entre las principales ciudades europeas que cuidan del medio ambiente. Y hemos de considerar que la bahía forma parte de esa biodiversidad, de la riqueza, esquilmada, y su tratamiento, el de la bahía, digo. Mi amigo Canéforo Palmaverde, conocido 'ecologista', me aseguraba que la explotación excesiva de la riqueza marisquera no se recuperará así como así. Está abiertamente contra lo que él llama 'invasión' de las almejas -él dice todavía, amayuelas, mazajones, mules...- sembradas en la marisma, de origen japonés. 'Es una especie invasora como los plumeros esos de tierra. En todos los países se quejan de estas importaciones voluntarias o no. Son muy dañinas'. -No le falta razón -afirmó don Asépalo.
-Yo me he enterado de manera muy particular de que, debido a que la bahía ha dejado de producir esas especies, es muy factible que el dragado previsto de los canales de navegación entre Santander, Pedreña y Somo, no causará ningún perjuicio y, sí, facilitará la navegación a través de ellos, algo necesario si se tiene en cuenta que en los bajamares más acentuados se corre el peligro de que las embarcaciones queden varadas. -contó don Zenón.
-Polémica tendremos, así y todo. -terció don Corolario.
-Para mí, un atentado mucho más grave fue la instalación de ese horrible pantalán del Suroeste de la rada que da servicio a una empresa de aquella orilla, instalada en Helechas, cuyo lomo recorre desde el mar. Eso, hoy, no se hubiera consentido de no ser soterrado. En esa zona pueden verse algunas aves anátidas migratorias, cisnes, entre ellas. -objetó el 'ecologista' del grupo.
-Pese a ello, nuestra bahía está clasificada también entre las más bellas del mundo -concluyó don Ceanúreo.
Un 9 de febrero de...
Hace 100 años (1912): La fuente de Cajo era un punto de cita para quienes buscaban sus aguas ferruginosas.
Hace 50 años (1962): Las teresianas de la ciudad seguían con la celebración de sus Bodas de Oro.
Hace 25 años (1987): Había nuevas manifestaciones contra el proyecto del Embalse del Pas.