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«Dejaré todo aparcado en un rincón para volver al temario antiguo»

CANTABRIA

«Dejaré todo aparcado en un rincón para volver al temario antiguo»

La decisión del ministro de Educación de recuperar los textos de 1993 ha tirado por tierra el trabajo realizado en el último año por miles de opositores

10.02.12 - 00:56 -
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«No me queda más remedio que ponerme a estudiar. Dejaré aparcado en un rincón todo el trabajo que había hecho para actualizar los temarios y volveré a los textos antiguos, que a estas alturas podía tener más que repasados», dice con una mezcla de rabia y resignación una de las docentes que competirán por una plaza de Secundaria en Cantabria. Sin embargo, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, aseguró el miércoles en el Congreso de los Diputados que si él fuera opositor «estaría dando saltos de alegría» con la recuperación del temario de 1993.
María García Baranda es profesora interina de Lengua y Literatura en el Instituto Valentín Turienzo de Colindres y desde 2006 ha dado saltos, pero de centro en centro. En agosto de 2011, en previsión de que se convocaran plazas de su especialidad, comenzó a modificar unos temarios que había elaborado a lo largo de su aventura docente para adaptarlos a una actualización que era un secreto a voces, pero que no se oficializó hasta el 15 de noviembre, cinco días antes de las últimas elecciones generales. «En ese momento tienes que jugártela entre estudiar el temario antiguo o empezar a preparar el nuevo». Ella apostó por hacer lo mismo que ha hecho desde que se licenció en Filología Hispánica: adaptarse.
¿Tanta diferencia hay entre unos textos y otros? «Hay cosas que se pueden rescatar, pero la diferencia entre ambos es sustancial», explica María García. «En el temario antiguo sólo aparecían los títulos de cada apartado, y uno mismo, como licenciado, tenía que documentarse y contrastar corrientes hasta decantarse por una y defenderla. Es la única manera de diferenciarse del resto de compañeros». En cambio, los temarios aprobados en 2011 estaban estructurados por epígrafes y lo importante era conocer su contenido al dedillo.
Después de seis meses reescribiendo, editando y añadiendo nuevas corrientes, el lunes pasado se confirma que la Consejería de Educación sacará trece plazas de su especialidad. Pero sólo un día después, el Ministerio de Educación publica en el BOE una Orden que deroga los temarios aprobados el 15 de noviembre para volver a los de 1993 y 1996. María García no dio ningún salto de alegría: «Me parece una verdadera tomadura de pelo, una falta de respeto absoluta al gremio y a las familias de los alumnos y un deterioro de la educación. Si se busca la excelencia se están equivocando de medio a medio», dice amargamente.
Por delante le quedan cuatro o cinco meses para recuperar el tiempo perdido. Después de las clases sólo tiene dos o tres horas para preparar las oposiciones. «Y para ganar ese tiempo no me puedo acostar nunca antes de las doce y media de la noche, aunque me consta que hay profesores que lo sacan de su dedicación docente. Eso duele porque yo creo en este trabajo, porque estoy por pura vocación, porque me encanta y porque quien sale perjudicado es el alumno. Al final te acabas convirtiendo en un mal docente».
María se enfrentará este verano a sus cuartas oposiciones. Centenares de profesores competirán por las 13 plazas de Lengua y Literatura, pero, por primera vez, su preocupación no estará en el examen o en alcanzar la plaza soñada. «Todos sabemos que el efecto llamada está ahí y que muchos de nosotros nos podemos quedar el año que viene en la calle. Aunque consiga hacer un examen majo, si viene mucha gente con experiencia puedo terminar, no ya fuera de la lista de vacantes -en la que está ahora-, sino también de la de sustituciones».
«Despropósito»
El ministro de Educación defendió en el Congreso su decisión de recuperar el temario de 1993 en sustitución de uno «en el que llevaban trabajando apenas unos días, y eso suponiendo que durante las vacaciones de Navidad también hubieran estudiado». Unas palabras que han despertado la ira de los representantes sindicales de los docentes: «Me parece que ha pasado de la tomadura de pelo a la broma siniestra. Es impresionante que castigue a las comunidades que no han hecho caso a sus instrucciones de aplazar las oposiciones pegando una patada en el culo a los opositores», clama Fernando García, de UGT.
Javier Ramírez, de CC OO, asegura que no ha visto a nadie dando saltos de alegría. «Los opositores se alegrarán cuando salgan tantas plazas como vacantes, cuando se convoque en un plazo razonable y no en febrero y cuando haya una Ley de Educación que dure más de un cambio de Gobierno», replica con amargura.
Desde STEC piden al consejero de Educación, Miguel Ángel Serna, que tome nota «de lo malo que es revelarse contra los jefes de Madrid». Bonifacio Abad interpreta que la medida es «una especie de represalia hacia las comunidades autónomas que convocan». En este tema no hay lugar para la división sindical y en ANPE piden al ministro que la próxima vez «se ahorre las explicaciones porque parece que se está regodeando». CSIF resume esta historia en una palabra: «Despropósito».
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