GFB no descarta presentar una oferta para volver a hacerse con la fábrica después de que la falta de quórum imposibilitara la celebración de la junta de acreedores y dejara irreversiblemente a la empresa a las puertas de la liquidación, es decir, oficialmente en venta. La suya, de concretarse, se sumaría a la que sí ha presentado ya formalmente la multinacional alemana Fermacell.
A las diez y veinte de la mañana sólo el 3,61% del pasivo ordinario estaba representado en la sala del Juzgado de lo Mercantil. Muy lejos del 50% que exige la ley para poder llevar a votación el convenio, esa suerte de plan de viabilidad que ha presentado la empresa concursada comprometiéndose al pago de sus deudas. Ninguno de los grandes acreedores acudió a la cita y los que acudieron, apenas una docena, sumaron un porcentaje ínfimo.
Era, además, la segunda vez que se convocaba a los acreedores para decidir al respecto. En noviembre de 2011 ya hubo un primer intento, pero aunque entonces acudieron muchos más -el 48,8%- tampoco se alcanzó el 50% requerido y ha sido de la mano de un recurso presentado por la empresa que finalmente la jueza decidiera una nueva convocatoria para ayer.
El serial GFB estrena una nueva temporada a las puertas ya del proceso de liquidación -técnicamente sólo queda que la juez dé cuenta de lo ocurrido ayer y dicte el inicio de la nueva fase- con, de momento, una oferta vinculante sobre la mesa: la de Fermacell. Sin embargo, según confirmó ayer a este periódico el abogado de la empresa, GFB (es decir, Euroamérica) no descarta presentar su propia oferta para optar a hacerse de nuevo con la propiedad de la fábrica. Sería la gran sorpresa de esta ya larguísima historia que comenzó a escribirse en 2002 de la mano de un grupo costarricense, Pujol Martí, que no tardaría en encontrar el apoyo del Ejecutivo PRC-PSOE.
Proceso de liquidación
Tras lo ocurrido ayer, la titular del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Santander tendrá que dictar el auto de apertura de la fase de liquidación, y tras su notificación, los administradores concursales -Juan Carlos Sánchez-Girón y Manuel de la Fuente Porras- tendrán un plazo de 15 días para presentar el plan de liquidación. Después se abrirá un plazo de alegaciones tras el cual la jueza deberá emitir un nuevo auto de aprobación y ejecución.
Ahora, el objetivo de los administradores concursales es ejecutar el plan de liquidación «en el menor tiempo posible», tal y como aseguró ayer Sánchez-Girón a las puertas del juzgado. El administrador concursal también ratificó que, hasta el momento, la única oferta sobre la mesa es la presentada por Fermacell, «una oferta seria para comprar la fábrica de fibroyeso».
Sin embargo, las cosas no son sencillas. La multinacional alemana tendrá que competir con otras posibles ofertas, salvo en el caso de que sea la única que finalmente opte a quedarse con GFB, y además Fermacell ha anunciado que su propuesta tiene fecha de caducidad. Pese a que todavía no se ha abierto el plazo, la oferta de Fermacell es firme pero ha fijado el 28 de febrero como fecha tope, de forma que si para entonces no le han adjudicado la fábrica de Orejo, la oferta de los alemanes podría decaer.
El administrador concursal cree que será «prácticamente imposible» llegar a esa fecha, pero estima que sí podrían tener aprobado el plan de liquidación y presentarlo como garantía de la agilización del proceso.