La ministra de Fomento, Ana Pastor, sorprendió ayer cuando, contra todo pronóstico, anunció ante la comisión del Congreso de los Diputados la recuperación del AVE entre Palencia y Santander como uno de los proyectos a financiar entre 2012 y 2024. Además, la titular de Fomento avanzó la conclusión de las obras de la ronda de la Bahía de Santander y los tramos pendientes de la autovía del Cantábrico entre Galicia y Asturias, aunque no hizo referencia alguna al enlace entre Solares y Torrelavega, cuyas obras se encuentran hoy paradas.
La línea de alta velocidad recibirá 3.400 millones de euros en el nuevo Plan de Infraestructuras Transporte y Vivienda (PITVI), con el que Pastor pretende contestar a lo «prometido y comprometido» por el Gobierno de Zapatero, que luego incumplió. Con este anuncio, el Ejecutivo del PP cumple la promesa que por escrito hizo en mayo de 2010 el propio Mariano Rajoy a Ignacio Diego. En aquella misiva expresó su «inquebrantable compromiso» con la conexión ferroviaria y prometió «hacerla realidad a la mayor brevedad posible» si su partido alcanzaba el gobierno de la nación.
El anuncio de Pastor despertó ayer aplausos encendidos por la trascendencia de la inversión y también por la sorpresa. Su plan de infraestructuras se desarrollará durante 12 años y está adaptado a la complicada situación económica actual, según defendió su impulsora, que ofreció cifras generales: 225.000 millones de euros procedentes de los presupuestos estatales, fondos europeos y la participación privada. De ellos, 52.000 serán para carreteras y 25.000, para 3.400 kilómetros ferroviarios de «alta capacidad» (ahora hay en servicio en España unos 1.800). No obstante, y en lo referente a Cantabria, la ministra no avanzó detalles, plazos o posibles cambios sobre lo decidido (al menos sobre plano) por el anterior gobierno socialista.
Tal cual estaba planteado, el AVE cántabro necesita dos intervenciones bien distintas. La primera parte del trazado va de Palencia a Reinosa, con Villaprovedo de punto intermedio y 117 kilómetros en total: 57 el primer subtramo, y 60 el segundo. En dinero, hasta Villaprovedo estaba presupuestado en 162 millones. Desde allí a Reinosa, en 900, sólo con la trazada (electrificación y obras restantes aparte). El aumento de las cantidades ya da una pista de cómo la orografía complica las obras, y las encarece. Y ésta es la zona buena, la fácil.
El encarecimiento engorda en la segunda parte del dibujo, en la conexión última entre Reinosa y Santander, donde las sucesivas montañas a horadar o evitar obligarían a una labor de ingeniería mucho más complicada. Son otros 77 kilómetros para los que, hasta ahora, nadie ha aventurado un coste posible. Cómo ha pensado el nuevo Ministerio de Fomento distribuir los 3.400 millones cifrados ayer es, lógicamente, la primera pregunta que debe responder el ministerio. En otras palabras, cuáles son sus intenciones: si piensa mantener el trabajo técnico realizado hasta ahora, lo cual permitiría sacar actuaciones a concurso con cierta rapidez; o si, por contra, quiere revisar la filosofía general, y reiniciar los trabajos previos de anteproyectos, estudios, sondeos, etcétera.
Aparte, por supuesto, del debate sobre el ancho de vía, la posible doble vía y el barajado tercer carril, y cómo dividir la circulación de mercancías y pasajeros. O cómo engarza Pastor el caso cántabro en las referidas Redes Transeuropeas que no le asignan inversión prioritaria.
La ministra también destacó algunas obras de conservación más urgentes, como la sustitución de la catenaria entre Santander y Palencia, «que data de los años setenta», obras ya iniciadas en el tramo cántabro.
Debate político
El AVE iempre ha estado en la batalla política de Cantabria, sobre todo por las promesas incumplidas del anterior Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
Una de aquellas promesas aparcadas era el AVE cántabro, que incluso se había transformado en proyecto, con el trazado decidido y el primero de sus tramos principales, entre Palencia y Villaprovedo, ya adjudicado por 163 millones de euros. Sin embargo, cuando el expresidente Revilla tenía fijadas hora y fecha con el predecesor de Ana Pastor, es decir, José Blanco, para dar por iniciadas las obras, el socialista dejó plantado al regionalista en la localidad palentina de Monzón de Campos. Revilla tuvo que convertir la solemne instalación de la primera traviesa del ferrocarril 'de la modernidad', en una concentración reivindicativa más propia de la Transición: «No vamos a ir a Madrid por Bilbao. Habrá sublevación total», amenazó entonces el expresidente.
El PP regional utilizó aquel desafortunado episodio como ariete mayúsculo para las elecciones autonómicas de mayo, y también para las generales del 20-N. En sus discursos, los populares daban por perdido el tren, desazón que no hizo sino aumentar cuando el pasado mes de octubre se conocieron los nuevos planes de la Unión Europea sobre la mejora de sus infraestructuras de transporte hasta 2020. El nuevo mapa de las Redes Transeuropeas dejaba fuera a Cantabria, sin AVE previsto para la conexión Santander-Palencia ni tampoco para el enlace con Bilbao. La región quedaba excluida del Corredor Atlántico. Prueba del sentimiento de renunci afueron las palabras del consejero de Obras Públicas, Francisco Rodríguez, quien opinó que el aislamiento suponía «un gravísimo perjuicio para Cantabria y para el puerto de Santander». Otro dato: cuando Mariano Rajoy ganó en noviembre, Ignacio Diego puso la mano en el fuego por la finalización del Hospital Marqués de Valdecilla. Y lo situó muy por delante del AVE.