El equipo de gobierno de Castro (PP, PRC, y Anexión a Vizcaya) ya ha resuelto uno de los mayores inconvenientes con los que se encontró a su entrada en el Ayuntamiento el pasado mes de julio: la falta de un arquitecto municipal que pueda desbloquear la decena de licencias urbanísticas que hay pendientes de una firma.
Como ya avanzó este periódico, se trata de una plaza que está vacante desde que el magistrado Luis Acayro Sánchez inhabilitara, hace ocho meses, a varios funcionarios del departamento de Urbanismo para emitir informes y conceder licencias, como es el caso del arquitecto titular.
Para solventar esta situación, el Gobierno regional puso a disposición del Ayuntamiento un funcionario interino de su bolsa de arquitectos. Y ayer, el concejal de Personal, Peru Zaballa (PP), anunció que el próximo lunes, 16 de febrero, tomará posesión de su cargo la nueva arquitecta. Aunque el edil no quiso desvelar el nombre de la funcionaria, hasta que firme su contrato, sí se sabe que tiene 38 años, que ha trabajado en el Ejecutivo cántabro, que se licenció en la Universidad de Valladolid, que tiene dos másteres, uno de ellos en Jardines Históricos, y que su marido también es arquitecto. De hecho también está en la bolsa de arquitectos del Ejecutivo cántabro.
Zaballa reconoce que el proceso de selección del arquitecto ha sido «laborioso y costoso». Seis han sido los candidatos a este puesto: cinco que se presentaron a la oposición de arquitecto del Gobierno cántabro y una de la bolsa de currículo baremado. De los cinco primeros, cuatro estaban trabajando, y el único que estaba en el paro renunció al puesto. Por tanto, la primera en la bolsa de currículo ha sido la seleccionada tras aceptar el cargo.
«Normalización municipal»
La nueva arquitecta firmará el lunes un contrato de un año, independientemente de que el juez Acayro revoque la inhabilitación que recae sobre el titular de la plaza. Para tener que justificar estas condición, el Departamento de Urbanismo ha tenido que emitir su propio informe. El coste de esta plaza será asumida con cargo al presupuesto municipal y su adjudicación permitirá «la normalización» del área técnica del departamento de Obras y Urbanismo castreño, según apuntó el concejal de Personal.
La falta de arquitecto ha supuesto muchos quebraderos de cabeza al equipo de gobierno. Uno de ellos tuvo que ver con la apertura del aparcamiento subterráneo de Amestoy. El Ayuntamiento necesitaba la firma de un arquitecto para poder abrir el parking y tuvo que recurrir a la del aparejador municipal.