La Ordenanza Reguladora del Aparcamiento (OLA) se adapta a las novedades en la ciudad y a las nuevas familias. Así, los residentes en calles peatonales podrán obtener tarjeta OLA para aparcar en calles de su área de influencia. Hasta ahora, sólo podían tener tarjeta de residente quienes vivían en edificios cuyos portales estuvieran en calles donde hubiera aparcamiento. Quedaban excluidos, pues, en una ordenanza obsoleta de hace quince años, quienes residían en calles peatonales.
La modificación de la ordenanza, que está en avanzada fase de redacción y se aprobará este año, les devuelve la igualdad de derechos. Podrán aparcar en la zona OLA que les corresponde. Esta modificación tiene gran interés porque aumentan las calles peatonales y con ellas las críticas de los residentes en ellas. Un ejemplo. Un vecino de la calle Juan de Herrera no podía tener tarjeta OLA de residente. Ahora ya podrá obtenerla, lo que le garantiza aparcar sin límite horario en su zona.
La segunda modificación de la ordenanza en marcha hace referencia a las nuevas formas de familia. Hasta ahora, el titular de varios coches (un padre o madre) podía tener tantas tarjetas de residente para cuantos coches tuvieran y fueran conducidos por sus hijos o padres o suegros, siempre que todos vivieran juntos y empadronados. Y, por supuesto, cada miembro de esa casa que tuviera coche a su nombre tenía tarjeta OLA.
Pero las familias han cambiado Y ahora hay parejas de hecho, que viven juntas o casados en el juzgado o viudos recasados o divorciados que viven con los hijos de ambos y de matrimonios anteriores, que tiene hijos en común... Y en muchas ocasiones con ellos viven sus hijastros, que no tienen el mismo apellido que el titular de los vehículos. La modificación de la ordenanza les equipara en derechos ante la OLA. El titular de los vehículos podrá tener tantas tarjetas como coches, aunque los conduzcan sus hijastros o los padres de su pareja de hecho.
«Iguales ante las leyes»
«Es todo más sencillo de lo que parece», explica el concejal de Protección Ciudadana y Familia, Antonio Gómez. Se trata de que no sólo la familia tradicional pueda tener tarjeta de residente para coches que conduzcan cualquier miembro de la familia del mismo apellido. Ahora todos los miembros de las nuevas familias que residan juntos podrán tenerla», aunque el coche esté a nombre del padrastro o la madrastra.
La ordenanza va más allá, de tal manera que los suegros del titular de varios coches que residen con él pueden circular en coches de este y con tarjeta de OLA, estén casados por la Iglesia, por el juzgado o sean parejas de hecho.
«Se trata -acaba Gómez- de que todos los santanderinos sean iguales ante las leyes y las ordenanzas municipales».
No será esta la única modificación de la Ordenanza Reguladora de Aparcamiento. La ampliación de las zonas a calles como Perines, Río de la Pila, San Celedonio, toda la calle Alta y su área de influencia entre la antigua cárcel y la plaza de toros, el principio de Castilla-Hermida, entre otros barrios, también hará que se modifique este documento, en este caso a petición de los vecinos, que consideran que la única forma que tienen de aparcar en su barrio es con las tarjetas de residente que les permite hacerlo a cualquier hora del día y la noche.