Hoy se pone en marcha otra edición especial de Arco, la número 31, marcada por la crisis, la retirada del apoyo público y la mirada optimista puesta en el coleccionismo de los países emergentes. La crisis es evidente, pero el año pasado, en un contexto de aguda recesión, los resultados de la mayoría de galerías, que aspiraban tan sólo a no sufrir gravosas perdidas, fueron mejores de los previstos. Y este 2012, ese optimismo radica de nuevo en el atractivo cosmopolita de la feria, capaz de atraer a seguidores foráneos con criterio y recursos suficientes. Los marchantes miran hacia Europa del Este y cuidan la demanda que proviene del otro lado del océano. El aficionado latinoamericano ha irrumpido con fuerza en su escenario nativo, pero también en el neoyorquino o el europeo, a menudo atraído por la fuerza de sus raíces.
La reducción de su espacio a dos pabellones en el recinto madrileño de Ifema ha mitigado esa sensación de estar ante un evento demasiado generoso en su propuesta, pero, aún así, tampoco resulta sencillo obtener cierta visión panorámica de la cita anual más importante del arte contemporáneo en España. La exposición galerística es prolija, aunque una de las principales novedades de esta edición es la obligación de destacar un artista por cada stand con la excusa de su inclusión en una publicación oficial. Esta fórmula pretende dotar de identidad a una feria que busca valores añadidos y originales para su oferta dentro del nutrido programa de este tipo de eventos, pero que también sirve para orientar al público focalizando el interés en determinadas propuestas y, tal vez, generando itinerarios diversos para esas decenas de miles de espectadores y potenciales compradores.
En esta sucesión interminable de 215 galerías, Juan Silió y Nuble buscan afianzar la creciente y seria voz que el arte cántabro ha cultivado en la feria durante los últimos años a través de artistas y galerías.
Juan Silió, un veterano en la cita de Ifema, muestra una selección de piezas de Michael Najjar, Miguel Ángel Tornero, Alain Urrutia, Abraham Lacalle, Ixone Sádaba, Antonio Mesones, Dario Urzay, Chema Alvargonzález y Carlos Irijalba, que es el elegido para dar forma al proyecto 'Artista destacado' con 'Inercia', donde trata de analizar a construcción de la realidad a través de la introducción en la experiencia real de un lugar de factores físicos como la luz, la velocidad, la dirección o el movimiento.
Mientras, la sala Nuble que dirige José Luis de la Fuente presenta en Madrid obras de Iván Cortázar, OPN Studio (Susana Ballesteros y Jano Montañés), Pep Fajardo y Raúl Hevia, que es el seleccionado para ocupar el programa 'Artista destacado' con su 'Lost years words', un diario privado escrito en muros y otras superficies del espacio público, día a día, a lo largo de 2010. El paisaje es el soporte para estas palabras, que luego se fotografían; el texto se hace paisaje que a su vez se hace imagen.
En la lista de artistas se hallan algunos de los españoles de mayor proyección internacional como Cristina Iglesias, Daniel Canogar, Ángela de la Cruz, Concha Jerez o los cántabros Navarro Baldeweg y Juan Uslé. La vertiente internacional incluye figuras tan reconocibles para todos como los de Robert Mapplethorpe, Joseph Beuys, Richard Deacon, Ai Weiwei o Robert Longo.
Novedades
Holanda es el país invitado en esta ocasión con una selección de catorce galerías. Bajo una superestructura diseñada por el artista Jasper Niens y el epígrafe 'Dutch Assembly', representantes de instituciones públicas y privadas locales debatirán la realidad del arte contemporáneo de un territorio con un tercio de la población española y que reúne a más de quinientas galerías. La feria se redimensiona, suprime la modalidad 'Arco 40', pero no renuncia a su proyección más allá de su emplazamiento. De la mano de FOCUS Países Bajos, traslada ese recorrido por el arte neerlandés a centros de la vanguardia madrileña como el Centro Reina Sofía, Matadero o la Casa Encendida, y con After Arco, incluso pervivirá más allá de los días de su celebración. 'Solo Objects' constituye la mayor novedad, siquiera visual: doce esculturas de gran formato establecen espacios propios rompiendo con la monótona distribución de los stands.