Aunque parezca una incongruencia, la apuesta por la tecnología y las 'Smartcities' hará regresar la industria a las ciudades. La misma que en las últimas dos décadas todos los gobiernos locales han intentado borrar de los paisajes urbanos. «Me niego a sacar más industria de las ciudades, sería un error», subrayó ayer el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a quien en los últimos tiempos le han recomendado acabar con la 'Zona Franca', el área industrial de Barcelona que, junto al Puerto, forma uno de los ejes económicos más importantes. Se trata, según Trias, de «otro tipo de industria no tan contaminante y pesada como las de antes», pero en cualquier caso de un sector que «de ninguna manera» debe desaparecer de las grandes urbes. El alcalde tiene el ejemplo perfecto de lo que supone la integración de la tecnología con la reindustrialización en el proyecto 22@, el antiguo barrio industrial del Poblenou recuperado ahora para la instalación de empresas vinculadas a las nuevas tecnologías. Un plan en el que se invertirán 180 millones de euros y se crearán 130.000 nuevos puestos de trabajo. «Hay que potenciar al máximo el sector. Hay que atraerlo a las ciudades y desarrollarlo», dijo.
Pero ni estas industrias ni la tecnología ni las 'Smartcities' son el objetivo que «comparten» Barcelona, Santander y Vitoria. «La finalidad son las personas», insistió una y otra vez Trias, para quien las ciudades inteligentes «no tienen sentido» si no es para «mejorar la calidad y el bienestar» de las personas.
La manzana ecológica
Esta idea empapó todo el discurso del regidor catalán, también cuando habló del urbanismo inteligente y la nueva economía. Dos ideas que le dieron pie para hablar de uno de los proyectos que le hacen sentirse más orgulloso: la manzana ecológica. Imaginen un barrio de su ciudad que sea capaz de autoabastecerse de energía y que no contamine nada por residuos o calefacción. Pues eso es lo que quiere poner en marcha en Barcelona. El ejemplo perfecto de la tecnología al servicio ciudadano que Trias quiso transmitir ayer.
Para ir más allá en esta transformación, Barcelona, que el pasado mes de noviembre celebró el primer congreso mundial de ciudades inteligentes, debe realizar «cambios internos y de gestión en el Ayuntamiento», señaló Trias. Y no es el único que deberá adaptarse. De momento, en la ciudad condal algunos ya han empezado, como la creación de un área de hábitat urbano. La colaboración público-privada es, para el alcalde de Barcelona, «muy necesaria», sobre todo en este contexto de crisis económica en el que «hay que aprovechar todas las sinergias posibles». «Es el momento de dar ese paso y liderar ese nuevo urbanismo inteligente», aseguró.
En ese ámbito, Trias destacó otros proyectos que ya están funcionando en Barcelona, como la puesta en funcionamiento de una aplicación móvil para invidentes que les ayude a mejorar su circulación por la ciudad gracias a la geolocalización del mobiliario urbano.