Ni la Inspección de Trabajo ni el Orecla lograron ayer, tras horas de contactos, desbloquear las negociaciones del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en Teka. El primer día de huelga de 24 horas se desarrolló sin incidentes, con un seguimiento del cien por cien de la plantilla. A primera hora de la mañana, los trabajadores se concentraron en la puerta de la factoría de Cajo y a las diez partieron hacia el edificio de Ministerios en la calle Vargas. Allí, permanecieron concentrados mientras el comité se reunía con la empresa. Con un ataúd negro que llevaba escrita la palabra Teka y varias pancartas críticas con la gestión de la dirección de la empresa y contrarias al despidos de 198 trabajadores, sembraron de cruces de madera los jardines que hay frente al edificio que acoge la sede de los ministerios en la calle Vargas para simbolizar la muerte de la planta santanderina. En las pancartas se leían lemas alusivos al vicepresidente del Grupo Teka, Arturo Baldasano, y al director general, Diego Recio, al que comparaban con el Duque de Palma, Iñaqui Urdangarin.
Mientras, comité y empresa discutían en una sala y frente al inspector de Trabajo los términos del ERE para intentar acercar posturas un día después de que las negociaciones se estancaran. Más de tres horas de reunión no consiguieron un acercamiento. Comité y empresa habían acudido ayer a la sede de la Inspección de Trabajo de Santander para presentar sus alegaciones al ERE planteado por la empresa, que contempla el despido de casi la mitad de los 420 trabajadores de la factoría cántabra. El Orecla -Oganismo de Resolución de Conflictos Laborales de Cantabria- también ha intentado mediar y reunir hoy a las dos partes, pero la empresa rechazó su ofrecimiento.
El comité volvió a rechazar la última oferta de la empresa que rebajó de 198 a 155 los trabajadores afectados por despidos y se comprometió a mantener en Santander las cocinas de inducción. Y la empresa señaló que estaba abierta al diálogo, pero pidió a los trabajadores que retiraran la convocatoria de huelga. La oferta es «insuficiente» para los trabajadores y mientras no se presente una propuesta «seria» que garantice la viabilidad de la factoría de Teka en Santander no se desconvocará la huelga prevista en un principio hasta este viernes. Ese día, además, es la fecha límite para que la inspección de Trabajo de Santander emita un informe preceptivo sobre el ERE que remitirá a Madrid. Y ese día también finaliza el plazo dado por la empresa para mantener su última oferta.
El 1 de marzo es la fecha tope para alcanzar un acuerdo. En caso de no conseguirlo, será la Autoridad Laboral quien resuelva sobre el ERE en un plazo de 15 días, durante el cual las dos partes todavía podrían seguir negociando.
Así lo explicó ayer el presidente del comité, Luis Fernández, quien al término del encuentro con la empresa reiteró que la oferta de Teka de reducir el número de trabajadores afectados por el ERE de 198 a 155 es «inaceptable» e «insuficiente», ya que solo prevé mantener en Santander las cocinas de inducción, que representan el 10% de la producción de la planta. Y tras más de tres horas de reunión, Fernández explicó que la empresa no varía su última propuesta y las posiciones siguen siendo las mismas. Mientras tanto, el ánimo de los trabajadores «cada vez se va crispando un poco más». «La situación es difícil», dijo otro miembro del comité Fernando Mier, quien recordó que la edad media de la plantilla es de poco más de cuarenta años y que casi todos los trabajadores tienen cargas familiares.
Hoy está prevista una nueva concentración en la puerta de la fábrica a primera hora, para iniciar una marcha a las diez de la mañana que terminará en la sede del Gobierno regional, en Peña Herbosa.